Optimismos diferentes

Diciembre 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Tras el acuerdo firmado entre el Gobierno y las Farc no cesará la violencia de origen ideológico, no se vivirá un clima de seguridad y tranquilidad, no se encontrará una solución al problema del narcotráfico y las Farc no cumplirán con lo acordado.Esa es la visión mayoritaria de los colombianos que respondieron la más reciente medición de la encuesta bimestral de la firma Gallup. A pesar del tremendo escepticismo que denotan esas respuestas, esa misma encuesta refleja un aumento de siete puntos en el optimismo nacional. Lo que no entiendo, entonces, es por qué hoy mis compatriotas están más optimistas que hace dos meses.La única razón para considerar que las cosas en el país van mejor es la firma del acuerdo de paz. No creo que ese sentimiento lo genere la reforma tributaria, gracias a la cual deberemos pagar tres puntos más del IVA por la mayoría de cosas que consumimos.Esa encuesta lo que refleja es una especie de esquizofrenia colectiva que embarga a la mayoría de los colombianos: queríamos que se firmara el acuerdo, pero en el fondo tenemos profundas dudas de que ese logro vaya a solucionar los problemas que se derivan del conflicto armado.Esa esquizofrenia, que se reflejó en el triunfo del No en el plebiscito, parte de la profunda desconfianza que generan las dos partes firmantes de ese acuerdo. Y es que esa misma encuesta de Gallup muestra que solo el 35% de los colombianos apoya la gestión de Juan Manuel Santos y que el 79% tiene una imagen desfavorable de las Farc.Lo cierto, entonces, es que el gran reto que tienen los promotores de los acuerdos no son las leguleyadas que se van a discutir en el Congreso. Lo realmente complicado será lograr romper la desconfianza que a la inmensa mayoría de este país le generan las Farc.Lo peor es que han venido sucediendo cosas que atentan contra ese propósito. Por ejemplo, que surjan disidencias de las Farc que van a seguir manejando el narcotráfico. Porque más de un suspicaz piensa que las Farc van a tener una pata en esa actividad ilícita y otra en la política. Y que van a financiar lo segundo con lo primero.Urge, entonces, que la guerrilla se desmarque de una forma contundente de cualquier forma de disidencia, y que ayuden a neutralizarla. Y que el Estado colombiano persiga de una forma implacable a esos disidentes. Solo a punta de hechos las Farc van a vencer el escepticismo que generan. Las palabras y los golpes de pecho no alcanzarán.Pero volviendo a la encuesta de Gallup, es saludable el optimismo que, según ese estudio, se ha ido tomando a los caleños. Hoy, según, Gallup, prácticamente la mitad de la población siente que las cosas están mejorando.Y así como el optimismo nacional es inexplicable, el local sí tiene toda la justificación porque Cali y el Valle son un oasis en medio de las afugias económicas que vive el resto del país. Aquí el desempleo no ha hecho sino bajar, las exportaciones están disparadas, las ventas del comercio están muy por encima que en el resto del país, lo mismo que las de vivienda. A esta región, que no vive del petróleo, la devaluación del peso la ha ayudado pues ha vuelto más competitiva nuestra producción y ha multiplicado las remesas (no hay que olvidar que el Valle es el departamento que más dinero recibe del exterior).No somos el paraíso, pero, insisto, aquí sí hay razones claras para mirar con esperanza el porvenir.Sigue en Twitter @dimartillo

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