Oportunidad para Cali

Mayo 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Aunque ud. no lo crea, la satisfacción por la devolución de Emcali a manos del Municipio no es unánime. El primer disgustado debe ser Roy Barreras, quien ante la caída en desgracia de Dilian Francisca Toro, se había convertido en el mandamás de Emcali. Cuentan fuentes cercanas a la empresa que allí no se mueve una hoja sin el visto bueno del voraz Roy. Está claro que la prolongada intervención de Emcali, que en un principio estuvo totalmente justificada por el estado calamitoso en el que se encontraba la empresa, ciertamente no sirvió para blindarla de los males que la llevaron a esa postración: el clientelismo sindical y la politiquería.La razón verdadera tras la demora para reintegrarla a su dueño, el municipio de Cali, no eran los requisitos que públicamente se ventilaban. No, la razón es que los políticos que se turnaron en el control de la entidad querían que ese limbo se prolongara indefinidamente, para seguir ordeñándola.Ahora, también es cierto que la empresa vuelve al Municipio en el momento preciso, cuando a la cabeza del mismo hay una persona que da garantías de que va a ser manejada de forma transparente. ¿Qué tal que la hubieran devuelto en la corrupta administración de Apolinar o en la derrochona de Jorge Iván? sin duda ya habría causal para otra intervención.Cuando Rodrigo Guerrero afirma que la primera misión a desarrollar en Emcali, una vez vuelva a manos del Municipio, es “blindarla contra la politiquería” es porque ese virus aún carcome la empresa. Al anunciar que se va a entregar a una compañía cazadora de talentos la misión de escoger el próximo gerente, se da la primera señal clara de cambio.Pero como al frente de la Alcaldía no siempre habrá tipos serios como Guerrero, me parece prudente la idea de entregarle a la junta directiva la misión de escoger al Gerente. Por supuesto, siempre y cuando sea un ente independiente y autónomo y no una junta de bolsillo del Alcalde. El segundo paso que deberá dar la nueva administración de Emcali será escindir el componente de comunicaciones, cada vez más amenazado.Este paso no se ha dado por la presión del sindicato y por la miopía del Concejo, que suele interesarse más en pescar en río revuelto que en trabajar para la ciudad. Esa inoperancia del Concejo, y de las administraciones anteriores, ha llevado a que en cinco años Telecali haya perdido más del 20% de su clientela, con el consecutivo menoscabo de valor.El reto es grande porque las multinacionales que compiten con Emcali en ese sector ya se percataron de que les sale más barato ‘robarle’ a la clientela a la empresa que hacer una alianza estratégica con ella.En fin, hay mucho por hacer. En manos de los caleños está demostrar que somos capaces de administrar a Emcali y que ya entendimos que la empresa no es la caja menor de las mezquinas agendas de los poderosos de la parroquia. Y que la meta de la empresa, además de brindar unos buenos servicios a sus usuarios, es que aporte los recursos necesarios para el desarrollo de la ciudad.Nuestra clase dirigente tiene una oportunidad formidable. Así como la culpa de la crisis que padeció Emcali fue suya, ahora tiene la posibilidad de impulsar su recuperación definitiva. Cali y Colombia nos observan. Esta vez no se puede fallar.

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