No somos nadie

Abril 13, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Dos hechos recientes demuestran el poquísimo peso político que tiene el Valle del Cauca a nivel nacional.El primero, la inexplicable renuencia del Gobierno Nacional a apoyar la candidatura a la Presidencia del Banco Mundial del caleño José Antonio Ocampo. La excusa esgrimida por la Cancillera para justificar esa mezquina actitud es peor que la actitud misma: que Colombia está apoyando la candidatura a la Dirección de la OIT de Angelino Garzón y que sería mal visto que también respalde la aspiración de Ocampo.Vaya excusa, si son dos paseos distintos en ríos diferentes y con diferentes muchachas, como dice un amigo. No entiendo cómo la aspiración de Ocampo afecta la de Angelino.El rumor es que el desplante del Gobierno a Ocampo se debe a diferencias en la forma de ver la economía del actual Ministro de Hacienda con el caleño. De todas formas, no hay derecho que este competente profesional vallecaucano, que tiene todos los méritos para acceder a ese y a muchos honores más, se haya convertido en una especie de paria al que su país desprecia, pero que muchos otros apoyan en su aspiración por llegar a la Presidencia del BM.El otro hecho insólito, que muestra lo poco que importamos a nivel nacional, es que el Gobierno haya designado a un foráneo para llenar la vacante que dejó la suspensión de Hector Fabio Useche.No dudo de las capacidades de Aurelio Iragorri y sé que es una pieza clave del equipo de colaboradores del presidente Santos. Ni mucho menos tengo nada contra su origen patojo. Pero sí me parece muy extraño que alguien totalmente ajeno a lo que ocurre en el Valle, de buenas a primeras tome las riendas del departamento. Y la inconveniencia de ello quedó demostrada con las precipitadas declaraciones que Iragorri dio no más posesionarse.¿Se imaginan ustedes que en circunstancias semejantes, el Gobierno designara a un opita como gobernador de Antioquia? A ningún presidente se le ocurriría poner a un no paisa en ese puesto, porque tienen claro que se le vendría el mundo encima y que Antioquia entera se levantaría para protestar por semejante afrenta.Pero el problema no es sólo de dignidad. Como Iragorri mantiene sus funciones de Alto Consejero de Asuntos Políticos de Santos, poco tiempo tiene para dedicarle a la Gobernación.Si a ello se suma su desconocimiento de los temas comarcales, el resultado es que el poder real lo mantienen los amigos del Gobernador suspendido. Lo cual es una burla flagrante a la sanción de la ContraloríaEse tipo de cosas ocurren aquí porque en Bogotá nos tienen medido el aceite. Y saben que aquí no hay propósitos colectivos, ni sentido de pertenencia con el departamento, ni mucho menos amor propio.Sé que el Presidente le ofreció a varios coterráneos el cargo, pero que ninguno pudo o quiso jalarle. ¿Pero será que estamos tan escasos de líderes que no había nadie de la región que reuniera los requisitos para el cargo y estuviera dispuesto a desempeñarlo?Insisto, si esas cosas nos pasan no es por culpa del centralismo rolo sino debido a la desidia y a la desunión vallecaucana.

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