No se vaya en blanco

No se vaya en blanco

Marzo 07, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“¿Será que votar en blanco es legítimo?” me preguntó un amigo que, como tantos colombianos, no ha decidido por quién sufragará este domingo.Mi respuesta fue que el voto en blanco es, por supuesto, absolutamente legítimo. E incluso le dije que es preferible ese voto a abstenerse de participar.Pero también le expresé que, en mi humilde opinión, votar en blanco es una salida facilista. Porque para llegar a esa opción primero habría que revisar la lista de 806 candidatos al Senado y de 130 a la Cámara por el Valle y establecer, con conocimiento de causa, que en esa multitud no hay un solo aspirante por el que valga la pena votar.Pero ocurre que en ese repertorio no solo hay Roys, Gerleines, Miltones, Roosvelts y demás especímenes ponzoñosos que pululan en nuestra fauna política. Escarbando un poco, en todas las tendencias del espectro político se pueden hallar candidatos interesantes. En la izquierda, por ejemplo, está Jorge Robledo, que ha sido un congresista estudioso y eficiente para hacer control político. Votar por él no solo garantiza tener un buen senador sino que de paso le evitamos la tentación de que se reserve para lanzarse a un cargo en el Ejecutivo. Y es que, como demostró Gustavo Petro, los militantes de la izquierda criolla son tan buenos para cuestionar como pésimos para administrar.Un poco más al centro está Antonio Navarro, que, a diferencia del Alcalde de Bogotá, sí se desmovilizó en cuerpo y espíritu y es un hombre ponderado que puede aportar en el Legislativo. Ya en el centro están los hermanos Galán, el uno liberal y el otro de Cambio Radical, quienes heredaron el buen juicio y la honestidad de su padre y sin duda harán un buen papel en el Legislativo.Y girando a la derecha está Álvaro Uribe. Así me crucifiquen los antiuribistas patológicos, estoy convencido de que la presencia de una persona con el conocimiento del país que tiene el expresidente, servirá para elevar el nivel del debate y de propuesta en el Congreso. Este pequeño ramillete es una muestra de que sí hay por quién votar para el Senado. Y ellos no son los únicos. Hay otras opciones respetables.En la Cámara el asunto es más complejo. No solo porque, al ser una circunscripción regional, el menú es mucho más reducido, sino porque en el caso del Valle, esta corporación es la que suelen usar los politiqueros del departamento para reencaucharse o como trampolín para llegar a un escenario nacional. Pero aún así hay alternativas. Una muy interesante es la que representa Juan Fernando Reyes, un político joven que tenía todo servido para hacer carrera en una de las grandes dinastías de la comarca y prefirió abrirse camino solo, haciendo una política diferente. Otra posibilidad interesante es Carlos Cuero, el líder popular de Aguablanca que es cabeza de lista por el Centro Democrático. Y por los lados de los verdes, me gusta la opción de Eduardo Llano. Insisto: votar en blanco es una opción facilista y no votar, aún más. Nuestra clase política ha hecho méritos de sobra para ganarse el desprestigio en el que esta sumida. (Según la más reciente encuesta de Gallup, las instituciones peor vistas por la ciudadanía son el Congreso, 69% de imagen negativa y los partidos políticos, 77%, de desfavorabilidad).Pero ello no quiere decir que en medio de ese mar de politiquería, fariseísmo y corrupción no haya algunas islas en donde se den frutos más productivos.

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