No está Maduro

Marzo 08, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Con el cuerpo de su caudillo aún caliente, el chavismo mandó el primer mensaje de que en la era post Chávez persistirá el despotismo que instauró el fallecido mandatario hace 15 años.La decisión de mantener como presidente encargado a Nicolás Maduro y pasarse por la faja la Constitución, que dispone que en caso de ausencia definitiva del Presidente debe asumir el cargo el presidente de la Asamblea Nacional, lleva implícito ese mensaje: los intereses del chavismo están por encima de la Constitución.Pero esa determinación tiene otras connotaciones. Como Maduro será el candidato oficialista en los comicios que han de celebrarse antes de 30 días, los chavistas quieren que quede claro que su aspirante llegará con la ventaja de ser candidato-presidente.Además, la decisión de no darle la palomita presidencial a Diosdado Cabello, a quien le correspondía ese derecho, refleja los temores y las fracturas que existen al interior del chavismo. Porque dentro del ala políticamente más radical, que dirige Maduro, temen que si le dan a Cabello el papayazo de subirlo a la Presidencia, este no se vuelva a bajar jamás.Temor que no es infundado porque el Presidente de la Asamblea cuenta con el respaldo del estamento militar y bien podría atrincherarse en la Presidencia gracias a tan poderoso apoyo.Pero más allá de la arbitrariedad con la que se inicia la era post Chávez en Venezuela, lo cierto es que el futuro del chavismo sin su líder es incierto.El moribundo Presidente quiso garantizar la continuidad en su régimen al señalar como su sucesor a Maduro. Y de seguro murió convencido de que su voluntad se cumplirá. Pero no sería la primera vez en la historia que un caudillo muera convencido que dejó todo ‘bien atado’ y luego las cosas tomen un giro diferente a lo que él previó.Y lo cierto es que Nicolás no parece estar Maduro para liderar un movimiento que al final es un sancocho de fuerzas a las que unía el magnetismo de Hugo Chávez.Maduro, además de carecer de ese carisma, en los días que ha detentado el poder ha dado unos pasos en falso que ponen en duda su criterio y sus capacidades para asumir el reto de sustituir a ese monstruo político que era Chávez. Como por ejemplo, sugerir que el fallecido gobernante se enfermó porque sus opositores le inocularon el cáncer que lo llevó a la muerte. O es muy ignorante o es muy paranoico. O ambas. Pero, en cualquier caso, alguien que piense así no está en capacidad de gobernar a un país como Venezuela.El chavismo tiene que apurarse a convocar las elecciones porque sabe que entre más pase el tiempo, su candidato pelará más el cobre. Pero, a pesar de esas carencias, lo más probable es que Maduro se imponga con facilidad en esos comicios. Porque el electorado no votará por él sino por Chávez, en interpuesta persona.A, corto plazo, la continuidad del chavismo en el poder no parece estar amenazada. Pero a la larga, ante la ausencia de papá Chávez, y de un sucesor con la ascendencia suficiente sobre la familia chavista, es muy probable que los ‘hermanos bolivarianos’ terminen enfrentados, disputándose la jugosa herencia que este dejó. Está por verse si la sombra de Chávez basta para atajar las ambiciones de sus herederos.

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