Moreno de Caro gringo

Agosto 21, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

No sé si la circunstancia de que Donald Trump encabece las encuestas presidenciales del Partido Republicano muestra las bondades o los defectos de la democracia estadounidense.A lo mejor refleja ambas cosas. Las bondades, porque el hecho de que tan estrambótico personaje pueda aspirar al cargo más importante del país es reflejo de que en esa democracia cabe de todo. Pero que lidere las encuestas republicanas refleja la ignorancia y el chauvinismo de los militantes de ese partido.Trump es la versión ‘made in USA’ de Carlos Moreno de Caro. No en cuestión de patrimonio ni de éxitos empresariales. Sino en la lobería y en que el estilo de hacer política de ambos es diciendo estupideces para llamar la atención del electorado. Claro que algo va del ‘dejen jugar al Moreno’ del Trump criollo a los insultos del Moreno de Caro gringo. Sin embargo, entre ambos personajes existe una gran diferencia: mientras Moreno de Caro apenas llegó a disputar la Alcaldía de Bogotá, Trump --no lo duden-- puede llegar a la Presidencia de Estados Unidos. La coyuntura histórica lo favorece. Y es que Estados Unidos atraviesa un momento similar al que vivió a finales de los 70 y principios de los 80, cuando llegó a la Presidencia del país Ronald Reagan, personaje que tiene muchas similitudes con Trump.En ese entonces, la autoestima gringa estaba por el piso, por cuenta, fundamentalmente, de Jimmy Carter, un presidente que resultó demasiado liberal para el gusto del estadounidense promedio. Y que cometió ‘afrentas’ como devolverles a los panameños su canal.Muchos americanos, sobre todo los más reaccionarios, ven a Barack Obama como la versión afro de Carter. Y comparan decisiones del actual presidente, como la reanudación de relaciones con Cuba, con lo que en su momento hizo Carter. Para ese sector de los gringos esas no son muestras de apertura democrática sino de debilidad. Y así como entonces surgió el ‘cowboy’ Reagan para poner el orden en el país, ahora aparece este ‘machote’ gringo que es Trump, que debido a sus éxitos empresariales es visto por muchos como un héroe y que --sobre todo-- dice lo que muchos piensan pero pocos se atreven a decir. Porque si los agravios de Trump contra los mexicanos cayeron como una patada al estómago en Latinoamérica, muchos estadounidenses los celebraron. Así no hayan osado admitirlo.Simplemente, porque muchos gringos en la Norteamérica profunda consideran que los hispanos son una peste, responsable de muchos de sus males. Y lo digo no porque me lo hayan contado sino porque he sido testigo de ello. Hace unos años, en desarrollo de una invitación que hizo el Departamento de Estado a un grupo de periodistas suramericanos para visitar varias ciudades gringas, llegamos a Burlington, capital del estado de Vermont, que colinda con Canadá.Nos reunimos con el Alcalde municipal, que no hizo sino ufanarse de que su ciudad era la que menos asesinatos y menos robos había registrado ese año en todos los Estados Unidos. Y cuando algún colega le preguntó a qué atribuía ese logro, el hombre no dudo en decir: “A que aquí no hay negros ni hispanos”. No nos equivoquemos. Lo grave no es que Trump diga las sandeces que dice. Sino que muchos de sus compatriotas están de acuerdo con él.Con lo cual, insisto, no es imposible que los gringos ‘dejen jugar al mono’ y lo conviertan en el sucesor de Obama.

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