Mercenarios periodísticos

Mercenarios periodísticos

Enero 24, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Decir que en las elecciones en el Valle corren ríos de dinero y que el candidato que más votos saca suele ser el que tiene la chequera más generosa, no constituye novedad. La mayoría de esa plata no se reporta al Consejo Nacional Electoral, que ha establecido unos topes que nadie respeta. Ese dinero se usa para comprar, por debajo de la mesa a líderes, votos y, cómo no, periodistas.Qué dolor comprobar que, en cada elección, buena parte de la prensa local se vende al mejor postor. Uno de los pocos aspirantes independientes que se ha arriesgado a meterse en ese berenjenal, me contó, aterrado, que ya es costumbre que algunos periodistas, sobre todo en la radio, le pongan tarifa a cuanto cubrimiento electoral realicen. Por una entrevista, a este quijote de la democracia le han pedido hasta $5 millones, dependiendo del rating y del ‘prestigio’ del entrevistador. De paso, estos mercaderes de la información le han advertido, de una forma no muy sutil, que si no pauta en sus espacios puede olvidarse de que harán la menor mención de su candidatura.Relata mi fuente que esta pésima costumbre, que se inició en la radio, ya ha trascendido a algunos medios escritos que cobran por la entrevistas y hasta por las menciones que aparecen en las columnas especializadas. Y, al parecer, también se ve en la televisión.Esta perversión es la tapa de la olla. La única vía que tienen los candidatos para dar a conocer sus ideas es la prensa. Pero si esta se corrompe los que aparecen en los medios terminan siendo los mismos que adquieren su curul comprando votos y conciencias.¿Qué valor puede tener una entrevista pagada? ninguna. En ese escenario el que pone las preguntas es el entrevistado y no el entrevistador. Por supuesto, el cuestionario se elabora para mostrar lo que al candidato le interesa y para ocultar lo que no quiere que se sepa. Todo un engaño para los electores. Esta es una amenaza que, si se quiere, le hace más daño a la libertad de expresión que las que cometen los violentos. Al menos esas intimidaciones se conocen. Y quienes son víctimas de ellas reciben protección y solidaridad. Pero cuando el periodista vende su conciencia y se convierte en un portavoz fletado de un tercero nadie se entera. Todo el mundo queda convencido de que la entrevista o la columna que acaba de leer es producto de un ejercicio profesional independiente. Lo más triste es que esa perversa conducta se está generalizando. Por fortuna aún quedan muchos colegas en Cali que ejercen el oficio con dignidad, pero cada vez son más quienes le ponen precio a su trabajo. Por eso, hago un llamado a la Fundación por la Libertad de Prensa. Flip, y a los demás organismos que velan por la libertad de expresión, para que investiguen esta gravísima amenaza contra este pilar de la democracia. Los políticos que sean víctimas de este chantaje deben tener el valor civil de no caer en él y de desenmascarar a sus autores. (A quien esté dispuesto a denunciar con nombre propio, le ofrezco este espacio para que lo haga).Los más interesados en que esos nombres se conozcan son ellos, las mayores víctimas de esos extorsionistas. Sin contar, claro está, la libertad de expresión y, en últimas, la verdad.

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