Maleficio de Casa Medina

Julio 24, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Que ‘Nacho’ Londoño haya terminado como terminó, con la estrecha y larga relación que tuvo con delincuentes de toda laya, no es de extrañar. Lo raro es que con semejante prontuario estuviera tan campante de candidato a la Alcaldía de Cartago --con todas las posibilidades de ganar-- y que jamás hubiera sido investigado por la justicia nacional. Londoño es la materialización de todos los pecados que han rondado la clase política del Valle en los últimos 30 años: corrupción, relaciones non sanctas, clientelismo, etc. La primera noticia que el país tuvo de este personaje fue durante la campaña presidencial de 1994. En ese entonces, Londoño se apareció en una reunión que se desarrolló en el hotel Casa Medina, con el fin de conseguir financiación para la campaña de Ernesto Samper. La reunión fue convocada por el tesorero de la campaña samperista, Santiago Medina, y en ella estuvieron presentes, además del candidato, varios de los hombres que hoy manejan el país (supongo que asistieron Juan Fernando Cristo, que era el gurú de las comunicaciones, y Horacio Serpa, el jefe de debate de la campaña). Londoño acudió en compañía de Víctor Patiño Fómeque quien, según contó el propio Medina, anunció una jugosa contribución a la campaña, que provenía del Cartel de Cali. Pero, claro, ese aporte se dio a espaldas de Samper y de la plana mayor de su campaña. Y, qué curioso, a nadie se le ocurrió preguntar de dónde salió ese chorro de plata. Luego Londoño apareció involucrado en el asesinato de Álvaro Gómez. Según Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño, el abogado cartagüeño fue el enlace entre los políticos interesados en hacer a un lado al dirigente conservador y el cartel del norte del Valle que, de acuerdo con la versión de Rasguño, financió el crimen.Años después Nacho Londoño fungió de mediador con el Gobierno en una intentona de varios mafiosos de someterse a la justicia. Entrega que al final no se produjo y en la que varios millones de dólares, que habrían pagado los mafiosos, se embolataron. Pero además Londoño fue abogado de varios de los hombres más peligrosos de la región y el país como Comba. Incluso terminó representando a Andrés Sepúlveda el famoso hacker de la campaña del Centro Democrático. Mejor dicho, durante mucho tiempo este personaje vivió en el filo de la navaja. Aunque según la Fiscalía, nunca se dejó cortar.Al observar la impunidad que rodeó al asesinado político cartagüeño, no parecen tan descabelladas las afirmaciones de Mauricio Gómez, hijo de Álvaro Gómez, cuando dice que Londoño “era el dueño de la Fiscalía, no salía de allá, (...) El Fiscal es un hipócrita, no hizo nada. Le dijimos, aquí está ese señor todos los días, es el jefe de sicarios y no hizo nada”. Para completar la lista de vicios de la política que encarnó Londoño, ahora su hermano anuncia que “tomará las banderas” de Nacho y lo reemplazará como candidato a la Alcaldía de la Villa de Robledo. Típico caso de testaferrato político.Lo dicho: con la vida tan turbulenta que tuvo, lo raro es que Nacho Londoño no hubiera terminado tras las rejas. Pensándolo bien, esa parece ser una suerte de maleficio, o mejor de beneficio, que cobija a los asistentes de esa famosa reunión de Casa Medina. Porque la mayoría de quienes ese día se sentaron a manteles nunca respondieron por la financiación ilegal de esa campaña y hoy varios de ellos son los ‘próceres’ que controlan los destinos de este país desde el Gobierno, el Congreso o Unasur.

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