Los huevos de Emcali

Los huevos de Emcali

Noviembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Hace rato Emcali dejó ser la gallina de los huevos de oro que fue cuando tenía el monopolio en la prestación de los servicios públicos en la ciudad.Pero más grave que haber perdido ese monopolio, por cuenta de la ley 142 de 1994 que estableció la competencia para la prestación de esos servicios, es que buena parte de los empleados de la empresa no hayan asimilado de esa realidad. Y que sigan empeñados en ordeñarla de forma inmisericorde.Muestra clara de ello es lo que ocurre con las becas de estudios que otorga Emcali a sus trabajadores, denunciado el domingo pasado por la Unidad Investigativa de este diario.Para comenzar, es inconcebible que una empresa que vive ras con tras haya gastado entre el 2013 y el 2015 más de 40.000 millones de pesos en estudios de sus trabajadores y sus familias. Pero más allá de esa cifra, a todas luces desproporcionada, la laxitud con la que se entregan esos recursos se presta para que buena parte de ellos se pierdan. Y es que Emcali debe ser la única compañía del planeta que cuando otorga una beca de estudio no le entrega el cheque al centro educativo sino al empleado. Debido a semejante estupidez, muchos empleados terminan echándose la plata al bolsillo y presentan soportes falsos para justificar el gasto. Esa no es ninguna invención, como descaradamente dice Sintraemcali. Más de 14 empleados de la empresa fueron condenados por la justicia por malversar los recursos que les otorgaron para educarse. Aunque esos hechos ocurrieron hace diez años todo indica que muchos empleados no aprendieron la lección y siguieron apropiándose de esos dineros.El informe de la Unidad Investigativa da cuenta de una empleada a la que se le concedió una generosa beca para que estudiara neurodesarrollo en una universidad de Medellín, pero al consultar con ese centro educativo, la empleada no aparecía entre los matriculados en el plantel. El informe de la Unidad da varios ejemplos, con nombres propios, de otros manejos irregulares de esos dineros.Otro hecho aberrante que destapa ese informe es el caso de empleados de la empresa que recibieron auxilios económicos para estudiar carreras que nada tienen que ver con la misión que cumple Emcali. Por ejemplo, varios funcionarios terminaron estudiando para chef y otros cursaron diseño de modas y hasta ebanistería. El argumento de los olímpicos líderes sindicales de la empresa para justificar semejante despropósito es que esos recursos están contemplados en la Convención Colectiva. Pues entonces hay que renegociar esa convención y adecuarla a las realidades de hoy. Una empresa a la que la competencia le ha arrebatado la mitad de los clientes de telefonía, que no produce un kilovatio de energía y que debe reponer el 70% de la tubería del acueducto no puede seguir despilfarrando sus cada vez más precarios recursos educando chefs o modistas.Los empleados de Emcali deben entender que los más perjudicados con una eventual liquidación de la empresa serían ellos mismos. A los usuarios les causaría molestias, pero sin servicios no se van a quedar porque muchas empresas atenderían gustosas el tercer mercado en importancia del país.Puede ser que los empleados actúen con sensatez y acepten que a Emcali se le apliquen los correctivos que la conviertan en una empresa viable .De lo contrario, se van a quedar sin los huevos de oro y sin la gallina.Sigue en Twitter @dimartillo

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