Los HP son eternos

Abril 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El representante a la Cámara del Centro Democrático Samuel Hoyos acaba de presentar el proyecto de ley más sensato que he visto en muchos años.La iniciativa propone acabar la elección indefinida de senadores, representantes, diputados y concejales. Y que esos ‘padres de la Patria’ sólo puedan ser reelegidos una vez.Por supuesto, me hago muy pocas ilusiones sobre el futuro de esa iniciativa. Porque quienes tienen que aprobarla son, precisamente, los HP (Honorables Parlamentarios), que se benefician de esa reelección eterna.No es ninguna revelación decir que el 99% de los integrantes de las corporaciones públicas, y de golpe me quedo corto, no está allí para defender el interés general sino el suyo propio. Con lo cual, así para la democracia sea muy beneficioso restringir esa reelección, para ellos es nefasto. Por ello, el pronóstico sobre el futuro de este proyecto es más que reservado.¿Y por qué sería bueno para nuestra ultrajada democracia dar ese paso? Primero, la reelección es la primera fuente de corrupción que hay en el Congreso, las asambleas y los concejos. Por la sencilla razón de que llegar a esos escenarios vale un dineral. Y muchos de nuestros HP se la pasan la mitad de sus períodos, por lo menos, viendo como muerden recursos para financiar su próxima campaña. En consecuencia, si se acaba esa reelección, se quita el mayor incentivo que tienen nuestros políticos para corromperse. Pero no solo es un tema de corrupción, sino también de equidad. En Colombia ningún funcionario de las demás ramas del poder público puede eternizarse en el cargo, ¿entonces por qué a los del Legislativo sí se les tolera esa vagabundería?Otro argumento para apoyar el proyecto es que la elección indefinida obstaculiza el surgimiento de nuevos liderazgos. Por ejemplo, ¿cómo van a aparecer líderes nuevos en el Atlántico (a menos de que se apelliden Char), si Roberto Gerlein está aposentado desde 1970 en su curul del Senado? Esa aberración, Honorable Senador, sí es verdaderamente excremental.Por donde se mire, la iniciativa del representante Hoyos es sana. Claro que en el improbable caso de que prospere, los HP, que son expertos en encontrarles esguinces a la ley, hallarán la forma de apropiarse de las curules, así sea por interpuesta persona. Ni más, ni menos, como han hecho los HP condenados por el Proceso 8000, nexos con grupos paramilitares y otros delitos. Si la curul no puede estar a su nombre, simplemente la ponen al de su hijo, esposa, hermano y hasta de su madre, si es necesario. Entonces el Congreso se nos llenaría de Roycitos, Roberticos, Benedetticitos, Horacitos, Nameciticos (Namecito ya existe), etc.Y como de lo que se trata es de evitar, no que unas personas sino los clanes políticos, se apropien de curules en nuestras corporaciones, se debía extender la prohibición de ser elegidos a los parientes, hasta por lo menos en tercer nivel de consanguinidad, de quienes ya fueron electos dos veces.Insisto, no soy tan iluso de pensar que estos HP vayan a tener la grandeza de acabar la costumbre de que los escaños del Congreso, las asambleas y los concejos tengan dueños. Pero soñar no cuesta nada. Y al representante Hoyos le agradezco que me haya puesto a soñar con unas corporaciones libres de esos HP que se eternizan en sus curules.Sigue en Twitter @dimartillo

VER COMENTARIOS
Columnistas