Los héroes de la paz

Junio 28, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

No sé si los diálogos de La Habana desembocarán en la firma de un acuerdo de paz. Lo que sí tengo claro es que los negociadores del gobierno en ese proceso son unos verdaderos héroes.Estos seis personajes llevan seis meses soportando con estoicismo las marrullerías y las impertinencias de las Farc y negociando con paciencia coma por coma. Y además toreando las presiones del Gobierno que les pide el milagro de ponerle fin a un conflicto de medio siglo, antes de acabar este año.Pero el héroe entre los héroes es el general Jorge Enrique Mora. Este curtido tropero que se la pasó 40 años dándose bala con la guerrilla y ahora tiene que sentarse ‘tete a tete’ con sus archienemigos.Me impactó lo que dijo el general Mora en el conversatorio que realizó sobre el proceso de paz la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Valle, SAG. Cuando el impertinente moderador le preguntó qué sentía de estar sentado con quienes combatió por años él admitió que al principio se sintió mal, pero que ya ha entendido que este sapo hay que tragárselo en aras del bien supremo de Colombia que es la paz.Y cuando le preguntaron si se sentía capaz de perdonar a las Farc, titubeó, pero respondió con total honestidad que él no iba a olvidar un día de su vida el daño que la guerrilla le hizo al país, pero que era hora de mirar hacia adelante y no pensar más en los males que la guerrilla le ha causado a Colombia sino en los que podemos evitar que le cause, si se firma la paz. Si bien, en lo personal, el conversatorio no me sirvió para superar el escepticismo que me generan los diálogos de paz, entre otras cosas, porque nunca he dudado de las buenas intenciones de los negociadores del gobierno --a los que no les creo es a los de las Farc-- sí me permitió valorar la labor que esta gente cumple y entender un poco mejor la marcha del proceso. Pero lo que más me quedó claro, luego de oír a Mora, es que si un hombre que estuvo años en el frente de guerra contra las Farc es capaz de superar la inquina que, sin duda, le tiene a esa guerrilla, en aras de darle a Colombia un futuro mejor, los que hemos estado en la retaguardia del conflicto tenemos obligación de hacer lo propio.Otra cosa que me dejó clara el conservatorio es que uno de los grandes enemigos del proceso de paz es el tema de los tiempos. Así Humberto de la Calle asegure que es posible llegar a un acuerdo antes de acabar el año, las cuentas no dan. Estamos en julio y los negociadores se han llevado medio año discutiendo uno de los seis puntos de la agenda. Pretender que en los seis meses que restan de este 2013 se puedan evacuar los cinco puntos restantes es demasiado optimismo. Y no sé qué me preocupa más, si que no salga ese acuerdo este año y el entrante haya que negociar con los condicionamientos que impone una campaña electoral, o que les dé por aprobar a pupitrazo temas sustanciales como el de la reparación de las víctimas o el de la participación electoral. En fin, si Humberto de la Calle dijo en el conversatorio de la SAG que tras seis meses de negociación sigue siendo moderadamente optimista sobre el futuro de estos diálogos de paz, a estas alturas, y tras ese interesante encuentro, yo me declaro moderadamente pesimista al respecto.

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