Lo robado nos sale muy caro

Lo robado nos sale muy caro

Abril 01, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

La asfixiante inseguridad que vive Cali tiene muchas causas. La primera está sobrediagnosticada: la falta de una estrategia de seguridad seria por parte de la Alcaldía, que sólo se preocupa por el tema cuando los picos de inseguridad se disparan y prefiere despilfarrar los recursos que le debía entregar a la Policía en los guardas cívicos que tanto contribuyen a la seguridad... electoral.También influye la descomposición social que se registra en algunos sectores de la ciudad y las guerras entre bandas del narcotráfico. Paradójicamente, nosotros los ciudadanos, que somos las principales víctimas de ese flagelo, tenemos nuestra cuota de responsabilidad.Una de las modalidades delictivas que más ha crecido en Cali es el robo a celulares. Al punto de que se calcula que aquí se han robado 600.000 teléfonos móviles. Una cifra escandalosa que implica que de cada cuatro habitantes de Cali, a uno le han raponeado un aparato de esos.No hay que ser Sherlock Holmes para deducir que tras el ‘boom’ del robo a celulares hay un lucrativo mercado negro de reventa de estos teléfonos. Y si hay un gigantesco mercado de celulares de segunda es porque hay quien los compre.No nos digamos mentiras. Lo primero que hace la mayoría de quienes son víctimas de un robo a celular es salir corriendo a San Andresito a comprarse uno de segunda. Por la sencilla razón de que mientras un BlackBerry nuevo, adquirido en la modalidad de prepago, vale medio millón de pesos, en San Andresito se consigue por $300.000.En este caso es más cierto que nunca aquello de que lo barato sale caro, porque quien así procede ciertamente se ahorra unos pesos, pero está alimentado ese terrible mercado negro que, a su vez, incentiva el robo de celulares. Y lo más probable es que a la vuelta de unos días, le vuelvan a ‘tumbar’ el aparato.Ciertamente las empresas de celulares también podrían colaborar. Debe haber algún mecanismo técnico que impida que esos teléfonos robados vuelvan a ser habilitados. Pero como ese flagelo poco los afecta, poco hacen. Y las autoridades también deben actuar y no permitir que esos san andresitos sigan siendo los santuarios donde se vende con total impunidad toda clase de artículos hurtados.Pero, insisto, la primera responsabilidad es de nosotros, los ciudadanos del común. Que por nuestro facilismo y por no ver más allá de nuestras narices, estamos alimentando un negocio ilícito del cual nosotros mismos somos las grandes víctimas.Y lo de los celulares es extendible a otros artículos, en especial las autopartes. (Es increíble que hace años exista en la Calle 16, en las barbas mismas de la Policía, un mall especializado en vender repuestos robados. Y si ese mall existe hace rato, es porque tiene buena clientela).No comprar un sólo objeto que se presuma robado debe ser la consigna de todos los caleños de bien.Esa actitud sería muchos más útil que andar quejándonos a toda hora por lo que dejan de hacer las autoridades.¿Se le mide a este reto?

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