La Nueva Emboscada de las Farc

La Nueva Emboscada de las Farc

Diciembre 19, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

A la media noche de hoy el Ejército tendrá que suspender la persecución de los guerrilleros que derribaron una torre de energía y dejaron las tinieblas a los habitantes de Buenaventura.Eso, si es que no quiere dar al traste con el cese al fuego unilateral que, en un gesto de generosidad muy fariana, decretó la guerrilla. Porque muy claro advirtieron los jefes de las Farc que si a las Fuerzas Armadas les da por cumplir lo que les ordena la Constitución y atacan alguna “estructura guerrillera”, se dará por terminado el cese al fuego. Y si algún soldado sorprende a un guerrillero cobrando una extorsión o cuidando un cargamento de coca, ¡cuidado con ir a atacarlo porque se tira el cese al fuego! A lo largo del último medio siglo, las Farc han tenido muy pocos gestos de generosidad. Quizás ninguno. Entonces no tendríamos por qué esperar que comiencen a tenerlos ahora. Y no hay que ser muy suspicaz para vislumbrar que este gesto ‘generoso’ es en realidad una emboscada que le han tendido al gobierno de Juan Manuel Santos para forzarlo a pactar el cese bilateral del fuego que desde hace rato andan pidiendo.Lo increíble es que muchos colombianos se coman el cuento de que se trata de un gesto navideño de las Farc. Y que incluso consideren que es el primer paso hacia el desescalamiento del conflicto.No hay tal. Las Farc siguen en las mismas. Tal como lo hicieron hace 30 años cuando la tregua que pactaron con Belisario Betancur, lo que pretenden ahora es que las Fuerzas Armadas dejen de hostigarlos para recuperar el espacio que perdieron desde el 2002. No hay que olvidar que en la tregua de los años 80 esa guerrilla triplicó sus frentes. Si en realidad quisieran desescalar el conflicto tendrían gestos verdaderos como cesar el reclutamiento de menores, o dejar de atacar a objetivos civiles o proscribir el uso de armamento no convencional. Esas sí serían muestras verdaderas de querer bajarle la intensidad a su guerra con el Estado colombiano. Pero la historia muestra para que suele utilizar la guerrilla las treguas y los ceses al fuego: para obtener ventajas estratégicas sobre el enemigo. Lo que no se puede desconocer es la habilidad política que ha adquirido la guerrilla en estos meses de conversaciones. La jugada que hicieron no tiene pierde: si el Gobierno accede a dar la orden al Ejército de que no ataquen a las “estructuras guerrilleras”, habrán forzado el cese bilateral que tanto anhelan. Y si Santos no come cuento y mantiene la ofensiva contra la insurgencia, las Farc quedarán como el buen samaritano que intentó parar el derramamiento de sangre y el Gobierno como el fariseo guerrerista que respondió a bala semejante generosidad.Lo positivo que deja este episodio es que, al menos, las emboscadas que ahora monta las Farc son políticas y no cuestan vidas. Pero así como las Fuerzas Militares toman medidas permanentes para evitar caer en las celadas que les tiende la guerrilla, el Gobierno va tener que andar con mucho sigilo para evitar caer en estos nuevos campos minados que las Farc están poniendo en la mesa de La Habana.Porque en este ya cayeron y desactivar esas minas va a requerir una sagacidad que poco ha exhibido el equipo gubernamental a lo largo de los dos años que llevan las conversaciones.

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