La novela del hacker

Mayo 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Cuando Óscar Iván Zuluaga afirma que el video en el que aparece hablando con el hacker Andrés Sepúlveda es un montaje, de seguro lo que quiere significar es que esa filmación no fue un hecho espontáneo ni casual. Porque es evidente que la persona que aparece en el video es Zuluaga. Se podrá argumentar que la grabación fue manipulada o alterada, pero es ridículo decir que el señor que aparece allí, atendiendo las explicaciones del hacker, no es Óscar Iván. Con lo cual queda claro que el candidato uribista no dijo la verdad cuando afirmó que su reunión con el hacker fue breve e insustancial. Pero en este episodio el único que ha mentido no parece ser Óscar Iván. No le creo una palabra al autor del video, un oscuro español llamado Rafael Revert, cuando dice que hizo esa filmación para protegerse, luego de que se percatara de que en la oficina que manejaba Sepúlveda se estaban haciendo interceptaciones ilegales. Es muy poco creíble que un gitano de esos, que se pasa recorriendo el mundo hackeando a diestra y siniestra, tenga tales reparos morales. Parece más probable que este personaje haya sido una pieza de una estrategia urdida por JJ. Rendón para infiltrar la campaña de Zuluaga, con el fin de desprestigiarlo.Tampoco me como el cuento de que el español se entregó a la Fiscalía porque temía por su vida. Si estuviera tan amenazado habría salido corriendo para otro país, tal como llegó a este, a seguir con sus andanzas. Mucho menos considero una casualidad que quien destapó todo este escándalo del hacker haya sido, precisamente, el fiscal Montealegre, jefe de la institución en la que el español, supuestamente, fue a buscar protección.No creo que en este tortuoso episodio existan casualidades. ¿Será casual que la denuncia del Fiscal sobre el hacker se produjera un día después de que se conociera la presunta millonaria oferta que habrían hecho unos narcos a Rendón y a otro asesor de Santos para que mediaran ante el gobierno su posible entrega?Tampoco creo que haya sido fortuito que el video que compromete a Zuluaga haya aparecido una semana antes de las elecciones, en la revista que dirige un sobrino del Presidente. El momento escogido para armar ese escándalo fue estratégico: a pocos días de los comicios y cuando no se pueden hacer encuestas para medir el impacto que causó. Porque así como mucha gente cree que el escándalo le hace daño a Zuluaga, otros tantos consideran que más perjuicio le genera a Santos. Así no haya ninguna prueba que vincule a la campaña reeleccionista con este presunto complot, basta seguir el famoso consejo de Sherlock Holmes, --busca quién se beneficia del crimen y hallarás al culpable-- para que caiga un manto de duda sobre la campaña santista. Pero como no hay encuestas, la sensación que ha quedado es que el gran afectado con este confuso episodio fue Zuluaga.Los resultados electorales del domingo revelarán qué tanta repercusión tuvo la oscura historia del hacker en la competencia presidencial. Y de paso nos enteraremos qué estrategia política da mayores réditos, si la que adelantaron Peñalosa, Martha Lucía y Clara López, tratar de mostrar que son la mejor opción, o la que manejaron las otras dos campañas: buscar, a como dé lugar, convencer al electorado de que su candidato es el menos malo.Infortunadamente, la respuesta parece obvia.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad