Hola, qué envidia

Diciembre 09, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El mayor anhelo de cualquier snob colombiano es aparecer en la revista Hola. Ellos ya se cansaron de protagonizar las páginas sociales de las revistas criollas. Por eso, cuando en cualquier evento de ese tipo se les aparece el reportero gráfico de Caras, Jet Set o Gente le hacen el fo.Pero que Hola les proponga hacerles un reportaje es otra cosa. Eso es trascender a las ligas mayores.Por ello es comprensible que los snobs bogotanos hayan puesto el grito en el aire porque Hola le dedicó ocho páginas a una familia ‘de tierra caliente’ que es el término despectivo con el que los capitalinos suelen referirse a quienes no nacieron en el altiplano cundiboyacense.Para ellos es incomprensible que Hola se haya fijado en una meritoria dama de provincia, que construyó un emporio empresarial partiendo de cero, y que además no se apellida Carrizosa, Pombo, Casas o De Brigard.¡No me crean tan pendejo! Lo que en Bogotá causó roncha no fue que en la foto aparecieran dos empleadas del servicio doméstico afrodescendientes, como dicen ahora, portando sendas bandejas. Ese fue el pretexto del que se prendieron para desahogar la envidia que los estaba carcomiendo a quienes hubieran dado un riñón para que Hola les hubiera dedicado siquiera la mitad del espacio que le dio a doña Rosa. De lo máximo que se le puede sindicar a doña Rosa es de haberse dejado picar por el bicho de la vanidad. Personalmente pienso que Colombia no es España y considero imprudente, por decir lo menos, exhibirse de semejante forma en un medio de comunicación masivo. Así el medio no sea nacional, porque el internet acabó con las fronteras mediáticas y lo que se dice o escribe al otro lado del mundo, aquí llega en segundos.Pero un exceso de vanidad no da pie para que le hayan caído a esa dama, que tanto ha hecho por Cali, de la forma en la que le cayeron.Tildar de racista a misia Rosa, porque en la foto de marras aparecen las empleadas afrodecendientes es absurdo. ¿Qué había que hacer entonces, esconderlas?¿No sería más racista eso? ¿O es que tener empleadas domésticas es un ‘pecado’ de tal calibre que sea preciso ocultarlas?Más ridículo que la foto en sí me parece el debate que se armó en torno a esa imagen. Que demuestra que en Colombia hay mucha gente desocupada y demasiada doble moral. Y sobre todo, como decía Cochise Rodríguez, que en este país se muere más gente de envidia que de cáncer.***PD: Este 14 de diciembre, los socios del Deportivo Cali tienen la oportunidad de cambiarle el rumbo a esa institución, otrora orgullo nacional, y hoy sumida en una profunda crisis. Por ser hincha de Millonarios no me debería meter en un asunto que es de los socios del Cali. Pero como caleño y seguidor del fútbol me interesa la suerte de los equipos de la ciudad. Me temo que si no se le da un viraje de 180 grados al Cali, y llega a la dirigencia del equipo gente que tenga la aptitud y la actitud para manejarla, más temprano que tarde veremos al Cali jugando la Promoción.Y si América y el Cali terminan en la B, no podré volver a ver a mi amado Millos en el Pascual. ¿Ven como sí me afecta la suerte de los equipos de Cali?

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