Histeria patriotera

Noviembre 23, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“En la historia de la humanidad las peores canalladas se han cometido en nombre de la patria”. La frase original es de Samuel Johnson pero llegó a mí a través de Gerardo Bedoya. Y lo cierto es que ejemplos para demostrar la validez de esa sentencia, sobran.El irracional estallido de patriotismo que generó el fallo de la Corte Internacional de Justicia, CIJ, que ‘cercenó’ el mar territorial colombiano, es muestra clara de lo peligrosos que son esos delirios chauvinistas.Se ha llegado al extremo de que el expresidente Álvaro Uribe, cuya obra de gobierno no me cansaré de defender, ha planteado que se desacate el fallo, sin pensar en las implicaciones que semejante propuesta tiene. No le queda bien pregonar el desacato a esa sentencia a alguien que por ocho años ostentó el mayor cargo del Estado. El mensaje que se le manda a la ciudadanía pone en riesgo toda la institucionalidad: sino está de acuerdo con un fallo judicial, desconózcalo. No señor. Colombia hace años aceptó someterse a la jurisdicción de la CIJ y ahora, porque el fallo que ese tribunal internacional profirió no nos gusta, no se puede desconocer esa jurisdicción.Otra cosa es que cuando Nicaragua entabló la demanda, Colombia hubiera desconocido la competencia de la Corte para abordarla. Pero eso no hubiera servido de mucho e incluso podría resultar peor, porque la CIJ podía asumir la demanda a pesar de que Colombia no aceptara su competencia.Pero más allá del desacato, alrededor de ese fallo se han dicho muchas mentiras. Por ejemplo que ‘perdimos’ 75.000 kilómetros cuadrados de un mar que era nuestro. Pues parece que ni son tantos kilómetros, ni el mar era tan nuestro, porque esa propiedad no era reconocida por ningún tratado. Y para que uno pierda algo, es requisito que ese algo primero sea de uno.Por supuesto, los políticos oportunistas que pululan en este país han salido a exacerbar ese brote patriotero, no pensando en “los intereses supremos de la patria” sino en pescar votos en mar revuelto. Llama la atención que esos políticos que ahora se ‘rascan’ las vestiduras--como diría el presidente Santos-- nunca han dicho ni mú ante la usurpación que por años Venezuela ha mantenido sobre nuestro territorio.Con la estrafalaria teoría de la ‘costa seca’, el vecino país se ha empecinado en desconocer los derechos que tenemos sobre el lago de Coquivacoa, que ellos llaman de Maracaibo. Eso sí es una verdadera afrenta contra la soberanía nacional. Toda la corriente que estamos botando en cuestionar un fallo inapelable, la deberíamos invertir en hacer valer los derechos que tenemos en una zona tan rica como Coquivacoa.Y en cuanto al fallo de la CIJ, sin desconocer el perjuicio que les causa a los sanandresanos, lo cierto es que la Corte de la Haya nos reconoció lo que más nos interesaba: la soberanía sobre el archipiélago, sobre los 7 cayos que Nicaragua pretendía arrebatarnos y sobre el 60% del mar territorial del área.En lugar de seguir llorando sobre la leche derramada, lo que corresponde ahora es que el Estado colombiano le preste al archipiélago la atención que nunca le ha puesto, para que los sanandresanos se sientan orgullosos de pertenecer a Colombia y se disipe de una vez por todas el peligroso inconformismo que siempre ha rondado a esos compatriotas.

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