¡Gracias Bogotá!

Junio 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Si le hubieran encomendado a una empresa cazatalentos la misión de encontrar un candidato para ser Alcalde de Bogotá, el último que hubiesen seleccionado sería Gustavo Petro.El exguerrillero del M-19 carece de la menor experiencia administrativa y del mínimo conocimiento que se requiere para manejar una ciudad tan compleja como Bogotá. Con el agravante que es de esos ignorantes que juran que se las saben todas, motivo por el cual suele rodearse de áulicos que sólo le dicen lo que él quiere oír. Por todo lo anterior es apenas natural que Petro haya resultado un verdadero fiasco como alcalde de Bogotá.Las metidas de pata que ha cometido en los escasos meses que lleva al frente del cargo son innumerables. Incluso comenzó a meter las de caminar antes de posesionarse en el cargo, cuando lanzó la ‘genial’ idea de fusionar las empresas de servicios de la capital, olvidando que una de esas empresas no le pertenece totalmente al Distrito. Por lo cual, esa fusión no se puede hacer sin la aprobación de los accionistas de la ETB. Lo único que logró con esa iniciativa fue hundir el valor de la acción de la empresa.De ahí en adelante no ha pasado una semana sin que Petro salga con una propuesta descabellada, con una decisión atropellada, o una declaración destemplada. O todas las anteriores.La más reciente ‘proeza’ del Alcalde Mayor es su decisión de prohibir de un plumazo las corridas de toros en la capital. Petro está en todo su derecho de considerar que los toros son un espectáculo violento en el que se martiriza un animal. Lo que no puede es imponerle su criterio a todos sus gobernados. Sobre todo cuando existe un contrato firmado y vigente con la Corporación Taurina de Bogotá, que garantiza la realización de las corridas de toros hasta el año 2015.Ese es el quid del asunto. Aquí no caben los argumentos populistas que ha expuesto Petro para acabar con el espectáculo taurino. El anuncio de que en lo sucesivo el coso bogotano se convertirá en una plaza de la cultura suena muy bonito. Y le debe ayudar mucho para ganar puntos con una ciudadanía que está desesperada ante el caos que vive Bogotá por culpa de los desaciertos de sus últimos alcaldes. Incluido el actual.Pero resulta impresentable que un gobernante, que debe dar ejemplo de respeto y acatamiento a la ley, pretenda desconocer los derechos adquiridos por unas personas con las cuales el Distrito firmó un contrato que está vigente. Exactamente de la misma forma que han actuado Hugo Chávez y Rafael Correa al expropiar las empresas que se les ha dado la gana y al generar la inseguridad jurídica que tiene a esos dos países al borde del abismo.Pero si para los bogotanos la gestión de Petro ha resultado desastrosa, al resto de los colombianos nos ha servido para percatarnos a lo que nos exponemos en el caso de que cometamos el error que cometieron los rolos y elijamos a un personaje de semejante talante como Presidente. Por ello, en nombre de los treinta y pico de millones de colombianos que no vivimos en la capital y que no tenemos que padecer semejante pesadilla, agradezco a los bogotanos el sacrificio que han hecho para evitarnos que semejante atorrante llegue a la Presidencia de la República.

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