Extorsionar sí paga

Octubre 11, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

En un país en el que la extorsión ha sustituido al secuestro como uno de los delitos que más impacta a la población, el mensaje que esta semana enviaron el Congreso y el Gobierno es funesto: la extorsión sí paga. Me explico: la semana pasada fue imposible convocar el quorum suficiente en el Congreso para debatir el proyecto estrella del gobierno: la reforma a la salud. Lo que ignorabamos los colombianos de a pie es que este masivo ausentismo de los congresistas era una suerte de operación reglamento mediante la cual buscaban presionar al Gobierno para que les cuadrara los ingresos que un fallo del Consejo de Estado les desorganizó.Lo insólito es que el Gobierno cayó en semejante chantaje y este lunes anunció la aprobación de una prima de casi $8 millones, el equivalente a lo que les había quitado el fallo del Consejo de Estado. Pero más insólito aún es que una vez el Gobierno expidió el respectivo decreto, y sin el más mínimo pudor, los congresistas acudieron en masa al siguiente debate a la reforma a la salud. Lo dicho, la extorsión paga. Lo que generó el fallo del Consejo de Estado, que tan oportunamente el Gobierno se encargó de enmendar, es otro motivo de vergüenza. Ese alto tribunal declaró ilegal una prima de localización --una especie de subsidio para pagar los gastos que ocasiona vivir la mitad del tiempo en Bogotá-- que el Congreso les otorga a todos sus integrantes, a pesar de que la mayoría de ellos reside en la capital. Y dispuso que esa prima se les pagara únicamente a quienes no viven en esa ciudad. Decisión absolutamente lógica.En realidad a los congresistas se les salió el tiro por la culata porque la prima que les tumbó el Consejo de Estado era parte integral de su salario. Lo que acontece es que a algún vivo bobo se le ocurrió enmascararla como una compensación flexible, con el único propósito de disminuir el pago de la retención en la fuente. Pero como la ley que más conocen nuestros legisladores es la del embudo, para efectos de pensiones esa prima sí era considerada parte del salario.Qué tal. Los miles de asalariados que hay en Colombia tenemos que someternos a que nos descuenten por derecha lo que la Dian disponga. Pero los ‘honorables’ padres de la patria, los llamados a dar el mayor ejemplo, no tienen el menor problema de inventarse triquiñuelas para eludir el pago de sus obligaciones tributarias.Lo que debería hacer el Gobierno, que no lo va a hacer y menos en época preelectoral, es fijarle un salario único a los congresistas y quitarles todos los ‘perendengues’ que le han colgado para rebajar la carga impositiva. Y que paguen sus obligaciones tributarias como nos toca hacerlo al resto.Desde el punto de vista político, este bochornoso episodio ha servido para demostrar lo inconveniente que es tener un gobierno débil en plan de hacerse reelegir. Y es que a una opinión negativa del 80%, un proceso de paz estancado, un sector agropecuario en pie de lucha y una economía tambaleante, el gobierno de Santos no puede sumar un Congreso hostil.Mejor dicho, entre quedar mal con el Congreso o quedar mal con el país, Santos optó por lo segundo. Él tiene claro que mientras los colombianos olvidamos rápido, los congresistas ni olvidan, ni mucho menos perdonan.

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