Entre primo y primo...

Agosto 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Una encuesta publicada por el diario oficial del santismo da cuenta que el 65,66% de los consultados no votaría por Juan Manuel, si se lanza a la reelección. Y que sólo un 26,23% lo haría. Que a nueve meses de la elección presidencial el porcentaje de quienes respaldan la reelección sea tan bajo, debe tener encendidas las alarmas en la Casa de Nariño. Sobre todo porque hasta hace poco los amigos del Presidente consideraban que la reelección estaba garantizada. Y no tanto por la fortaleza de Santos, Juan Manuel, sino por la supuesta debilidad de los potenciales rivales del Presidente. “De Pacho, Zuluaga, Carlos Holmes, y Ramos no se saca un tinto”, decían en círculos cercanos al Mandatario en donde se considera que ninguno de los candidatos uribistas tiene el peso suficiente para derrotar a Santos, Juan Manuel.Pero me temo que los santistas se están dando cuenta de que la cosa no es tan sencilla. De seguro, en una primera vuelta presidencial Santos, Juan Manuel, se impondrá. Pero a juzgar por las encuestas, no contaría con el apoyo suficiente para sacar la mitad de la votación más un voto, con lo que sería necesaria una segunda vuelta. En ese escenario, las cosas para el Presidente se complicarían. Por la simple razón de que, si nos atenemos a las encuestas, hay más antisantistas que santistas. Y en una hipotética segunda vuelta lo más probable es que los opositores sumen fuerzas. La carta que el santismo tiene para evitar que la izquierda se una al uribismo en esa segunda vuelta es, sin duda, la de la paz. Que es el gran punto de divergencia entre ambos bandos opositores.En esas circunstancias, a Santos, Juan Manuel, le conviene más llegar a las elecciones con una paz en veremos que con una paz firmada. La mejor forma de lograr el apoyo de la izquierda es transmitiéndole el mensaje de que solo si se elige a Juan Manuel está garantizada la continuidad del proceso. Por ello, es carreta que Santos, Juan Manuel, tenga afán de que se firme la paz. Tampoco creo que al Presidente le dé mucha vergüenza que la contienda presidencial sea Santos vs. Santos, como afirma. Al contrario, me parece que Santos quiere graduar como rival a su primo. Al menos eso está logrando cuando en entrevistas, como la que concedió a El País, se pregunta: ¿Se imagina a este país gobernado por Pachito?Más que descalificar a Pacho, esa pregunta lo que busca es potenciarlo para que se convierta en su contendor. Santos, Juan Manuel, está convencido de que la gente no se toma muy en serio a Santos, Pacho. Pero además, Pacho ha sido el más radical crítico del proceso de paz y en una eventual segunda vuelta entre los dos Santos, sería fácil estigmatizarlo como enemigo de la paz.Por ello, insisto, Santos Juan Manuel, quiere tener como rival por la Presidencia a Pacho. Jugada arriesgada, como todas las del Presidente, a quien le gusta apostar duro. Porque no sé cómo será Pacho gobernando, pero como candidato es mejor que su primo: más cercano a la gente, duda menos, es más simpático, menos elitista y menos bogotano. Y cuenta con la simpatía de ese midas electoral que es Álvaro Uribe.Esas cualidades, más un arrasador triunfo del uribismo en las elecciones legislativas, podrían complicar en grado sumo las aspiraciones reeleccionistas.¿Le convendrá, entonces, a Santos tener como rival a Santos?

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