Entre picos y mordidas

Entre picos y mordidas

Enero 13, 2017 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Este 2017 inicia con dos decisiones del gobierno Armitage que me gustan y una que no comparto ni poquito.La primera medida que aplaudo es el cambio en el horario del pico y placa. Y lo primero que me gusta es que ante la escasez de vías y la proliferación de carros haya imaginación y surjan ideas para aprovechar mejor esas vías.En buena medida los causantes de los trancones que se presentan entre las 6:00 y las 7:00 a.m., sobre todo en el sur de la ciudad, son los padres de familia que llevan a sus vástagos al colegio, así como los privilegiados estudiantes universitarios que llegan a estudiar en su propio vehículo.Pues el pico y placa a partir de las 6:00 a.m. va obligar a los padres a mandar a sus hijos en el bus escolar (y que no digan que eso les encarece los costos porque si tienen para pagar una millonada de pensión no debe resultarles demasiado esfuerzo pagar el transporte escolar. (El que tiene para el whisky, tiene para el hielo).Los estudiantes universitarios van a tener que usar el MÍO o, por lo menos. juntarse para ir varios en un solo carro a su centro de estudios. Porque uno ve mucho ‘cusumbo solo’ desplazándose a la U en su vehículo sin nadie más.Lo peor que puede pasar con esta medida es que no funcione, y haya que reversarla. Pero al menos se intentó. Y hay que seguir ensayando, porque a corto plazo, aparte de la prolongación de la avenida Ciudad de Cali, no se vislumbran grandes alternativas viales.También estoy de acuerdo con el cobro por congestión, es decir, pagar por circular con Pico y Placa. Es sensato que el Gobierno Municipal busque recursos permanentes para que el MÍO preste un buen servicio. Porque quienes estructuraron estos sistemas en todo el país se pifiaron al pensar que con el recaudo de los pasajes se puede pagar la adquisición de los equipos y la operación del sistema. Las cuentas no dan. Y además, en todas partes el Estado subsidia el transporte, que es un servicio público fundamental.Además, me parece equitativo que los 20.000 carros que eludían el pico y placa a punta de palancas o pagando por debajo de cuerda, se metan la mano al dril para ayudar a recuperar el sistema de transporte en el que se movilizan los que no tienen carro.También respaldo la otra medida que están contemplando para conseguir recursos para la movilidad: la sobretasa al parqueo en la vía publica y en estacionamientos. Ojalá, eso sí, que esa actividad se organice bien porque aquí ya la tuvimos y fue un despelote. Lo que le cuestiono a la administración caleña es un tema menor, pero que tal como se está manejando puede ocasionar una tragedia. Me refiero a la decisión del Dagma de mantener en el Lago de Ciudad Jardín a las tres babillas que hoy lo habitan. Afirmar que estos animales son inofensivos, como sostiene el Dagma, es ridículo. Estos reptiles poseen unas fauces pobladas de dientes muy afilados. No quiero pensar qué puede ocurrir si llegan a morder a alguien.Esos animales no puede deambular como Pedro por su casa, entrando en contacto con gente que tampoco es inofensiva y que no tiene inconvenientes en ‘acariciarles’ la cola como si se tratara de mansos gatitos. Son animales salvajes, que no pertenecen a ese ecosistema y que por su seguridad, y la de quienes frecuentan ese humedal, deben ser llevados a otro sitio donde estén menos expuestos. Estamos a tiempo de evitar una tragedia. Que no digan que no se advirtió.Sigue en Twitter @dimartillo

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