¿En manos del azar?

Febrero 06, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Una encuesta de la empresa Cifras y Conceptos divulgada esta semana, sobre intención de voto para la Alcaldía de Cali, es encabezada por Roberto Ortiz, el popular chontico, con 15%; en segundo lunar queda María Isabel Urrutia con el 12% y en tercero Germán Villegas con el 8%. Lo primero que llama la atención es lo bien que les va a María Isabel y a Villegas quienes hasta el momento no han anunciado su intención de ser candidatos para ese cargo. Mientras que otros que sí han manifestado ese interés, como Luz Helena Azcárate, Wilson Arias y Carlos José Holguín, registran muy mal. Primera conclusión: en la carrera por la Alcaldía aún no están todos los que son ni son todos los que están. Cómica la pataleta de Angelino por no haber sido incluido en la encuesta, hecho que, en su calculada paranoia, ya presentó como un caso de persecución política. No demora en amenazar con que va a demandar ese atropello ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Presumo que al exvicepresidente no lo incluyeron en el sondeo porque cada vez está más claro que la U no va a darle ningún aval. Y el único que no se ha percatado de ello es el propio Angelino.Que Roberto Ortiz lidere la encuesta no sorprende: lleva moviéndose hace meses, ha puesto vallas subliminales, ha hecho reuniones en diferentes de Cali, ha salido en los medios. Además es un tipo que conecta con el caleño promedio. Gustenos o no, el Chontico será protagonista de esta contienda. Ortiz es una persona que desata pasiones, amores y odios. Quienes lo rodean señalan que es una persona con un gran sentido social y destacan que su empresa de chance emplea a tres mil mujeres, hizo bachilleres a dos mil y ha entregado vivienda a más de cien.Quienes no lo quieren afirman que es un populista que cree que en la vida todo tiene un precio y que lleva grandes muchedumbres a sus reuniones porque al final de las mismas rifa toda clase de electrodomésticos y mercados. Yo no milito en ninguno de esos dos bandos, ni lo idolatro ni lo odio. Le reconozco su afán de superación y el mérito de haber construido un emporio en el negocio de los juegos de azar, partiendo de cero. Así para ese crecimiento haya combinado las formas de lucha, como cuando aprovechó su cercanía con Angelino para quedarse con una importante tajada de la licitación de los juegos de azar en el Valle, que hizo el gobierno Garzón.Pero que le reconozca sus méritos no quiere decir que considere que sea la persona apropiada para manejar la ciudad. Al contrario. Después de años de malos gobiernos y de desgreño, Cali ha ido recuperándose lentamente. Pero aún esa recuperación es muy frágil y en cualquier momento puede derrumbarse.Por eso se requiere que el sucesor de Rodrigo Guerrero sea una persona sin afanes populistas, estructurada académicamente, que conozca los problemas de la ciudad y que se sepa rodear.Máxime cuando quien asuma la Alcaldía el 1 de enero próximo va a encontrar un municipio muy diferente al que recibió Guerrero: tendrá una administración reorganizada y, sobre todo, plata para invertir. Y esos recursos hay que invertirlos con mesura y tino. La ciudad no resiste más ensayos. Y sinceramente no creo que el Chontico sea el gallo que se requiere para asumir ese reto. Cali, en síntesis, no está para dejar su futuro al azar.

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