El voto en blanco y negro

Junio 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

La campaña para las elecciones de Gobernador, que se celebrarán en diez días, ha sido tan atípica que el debate no se ha centrado en las propuestas de los tres aspirantes al cargo sino en la conveniencia o no de votar en blanco.Ante el desbarajuste institucional del Valle del Cauca y el fiasco que resultaron los dos últimos gobernadores elegidos por voto popular, Juan Carlos Abadía y Hector Fabio Useche, es apenas natural que mucha gente esté pensando en votar en blanco. Lo paradójico es que quienes tomen esa vía pueden terminar ayudando a elegir al candidato del movimiento que promovió a Abadía y Useche. Me explico. Desde el punto de vista filosófico, el voto en blanco es válido como una opción para protestar por la forma como se ha venido haciendo la política en el Valle. Pero aterrizando a la realidad regional, hoy por hoy, esa no parece ser la opción más conveniente. Estoy convencido de que estas elecciones pueden servir para enterrar políticamente al grupo que lidera Juan Carlos Martínez, responsable de buena parte de las penurias que vive el Valle. Ese movimiento, llámese PIN, MÍO o cualquiera de las máscaras que se pone, está muy debilitado porque se jugó los restos en la campaña de octubre pasado para elegir a Héctor Fabio Useche. Y logró su propósito por una mínima diferencia. De hecho, si Jorge Homero Giraldo y Ubeimar Delgado se hubieran unido, habría recibido una derrota estruendosa.Martínez sabía que no podía derrotar a Ubeimar y a Homero unidos, por ello se dedicó, muy a su estilo, a alimentar las diferencias entre esos dos candidatos. Como lo está haciendo ahora con el voto en blanco.El ex senador, quien desde su prisión dorada de Dapa maneja los hilos de la candidatura de Francined Cano, tiene clarísimo que limpiamente no tiene la menor opción de derrotar al candidato de la Unión Nacional. Por eso, su grupo ha montado una guerra sucia contra Ubeimar Delgado, que además de la distribución de pasquines calumniosos, contempla, entre otras artimañas, el impulso del voto en blanco. El ex senador es cualquier cosa menos pendejo y tiene claro que cada voto en blanco que sume es un voto que pierde Ubeimar.Martínez aspira ganar estas elecciones con la estrategia que usó, con éxito, en octubre: dividiendo al electorado. Por ello no sería raro que entre los promotores del voto en blanco, que en su mayoría tienen las mejores intenciones así estén equivocados, se hayan colado amigos del ex senador.Seamos realistas. El voto en blanco no va a ganar. Pero sí puede servir para llevar a la gobernación a otro títere de Juan Carlos Martínez. Si se llegara a imponer ese ‘voto protesta’, tampoco sería mucho lo que se ganaría. Se sentaría una voz de protesta, sí, pero a un costo enorme. En tres meses los comicios tendrían que repetirse con un panorama muy similar al de hoy. Y habría que despilfarrar otros $20.000 millones.Hay que tenerlo claro. Votar en blanco el próximo 1 de julio no es botar el voto, como dicen unos respetables colegas. Votar en blanco, nos guste o no, es contribuir a preservar el reinado ‘juancarlista’ en la política del Valle.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad