El tirano inepto

Octubre 28, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Nicolás Maduro es una especie de Donald Trump en obra negra.Me explico: el Mandatario venezolano y el magnate gringo son lunáticos, primarios, ignorantes, explosivos, arrogantes... Pero, a pesar de tantas similitudes, entre ambos hay una diferencia fundamental: uno es un troglodita exitoso y el otro es un troglodita fracasado.Por muy mal que nos caiga, Trump ha construido un poderoso imperio económico en los Estados Unidos. Además, sin tener la menor trayectoria en política, logró la nominación presidencial del Partido Republicano.Y si no hubiera sido por la sarta de estupideces que ha dicho durante la campaña, estaría a punto de convertirse en el hombre más poderoso de la Tierra. Posibilidad que aún no debe descartarse del todo.En cambio Maduro es un personaje patético. Heredó el poder de su mentor Hugo Chávez, que lo ungió como sucesor no por sus excelsos méritos sino porque al difunto coronel el actual mandatario venezolano le parecía menos ‘pior’ que Diosdado Cabello.Cabello durante mucho tiempo fue el numero dos del chavismo pero terminó siendo defenestrado por bandido. Y para que a un chavista lo manden al ostracismo por pícaro, tiene que ser el papá de los ladrones.Lo cierto es que cuando a Chávez le llegó su hora, el único que estaba a la mano era Nicolás. No creo que el comandante haya podido descansar en paz sabiendo que su legado quedaba en esas manos.Desde entonces, Maduro no ha hecho más que dilapidar el capital político y económico que heredó. En poco tiempo logró un verdadero milagro económico pero al revés: llevar a la quiebra al país con las mayores reservas petroleras del mundo.Y con el capital político hizo algo parecido. recibió el chavismo con el apoyo del 70% de la población venezolana, hoy ese respaldo no llega al 20% y uno de cada siete venezolanos quiere que Maduro se vaya para el carajo, como diría el mismo.Chávez no era ningún genio. Pero sin duda era un personaje sagaz, carismático y folclórico que sabía conectar con el pueblo. Cualidades de las que su sucesor tampoco está dotado.Maduro es un tirano gris y estúpido. Y sólo los tiranos inteligentes perduran en el poder. Como Rafael Leonidas Trujillo, el dominicano que hizo de su país una finca y entre otras genialidades tuvo el pepazo de poner todas las empresas estatales a su nombre para que no se las robaran los corruptos. O como Rafael Correa, un sátrapa ilustrado que arrasó con la democracia ecuatoriana pero que le ha dado un manejo acertado a la economía de su país. Mejor dicho, los ecuatorianos le han perdonado a Correa los atropellos que ha cometido contra la prensa y contra la justicia, gracias a la prosperidad que ha generado en el país.Que precisamente es lo que los venezolanos no le perdonan a Nicolás. La indignación que se ve en las multitudinarias manifestaciones que convoca la oposición venezolana no se debe al encarcelamiento de líderes opositores o las groseras restricciones a la libertad de expresión. Ni siquiera a que el gobierno haya saboteado el plebiscito revocatorio.No, esa indignación se debe a que Maduro tiene a sus gobernados pasando física hambre. Y eso, un pueblo rico como el venezolano no lo perdona.A Maduro no lo va a tumbar su tiranía sino su ineptitud. Ya verán.Sigue en Twitter @dimartillo

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