El ‘tamal’ de Ubéimar

Octubre 02, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Catorce hallazgos administrativos encontró una auditoría que la Contraloría Departamental realizó al Otro Sí que firmó Angelino Garzón, cuando era gobernador del Valle, para extender la concesión de la vía Buga- La Paila. Esa auditoría fue remitida al despacho de Ubéimar Delgado en noviembre de 2014, es decir, hace casi un año. Por eso, es muy extraño que el actual Gobernador diga que no tiene conocimiento de esa investigación fiscal.Preocupa que Ubéimar no esté al tanto de las denuncias del ente de control sobre un contrato que “generó condiciones desfavorables” para el Valle y que él, como máximo responsable de las finanzas regionales, está obligado a corregir. Ya sea declarando su caducidad o acometiendo una acción de repetición contra Garzón por haber generado esas “condiciones desfavorables para el Valle”. O ambas.Y a propósito de acciones de repetición, con una negligencia similar ha actuado el Gobernador frente a la acción que debe emprender contra Angelino, por el caso de la vía Cali- Candelaria. En enero de este año, el entonces director jurídico de la Gobernación, Germán Marín Zafra, dijo que esa acción estaba lista para impetrarse. A los pocos días de decirlo, qué casualidad, Marín Zafra dejó el cargo. Y hasta el momento Ubéimar no ha movido un dedo para hacer lo que es su obligación, a pesar de que la Ley 678 de 2001 señala que no repetir contra quien genere un detrimento del patrimonio causa una falta disciplinaria grave. Desconcierta la inacción de Ubéimar cuando la Justicia estableció que Garzón le generó al Valle un detrimento patrimonial que puede superar los $20.000 millones. El Gobernador está obligado a hacer que Angelino responda con su patrimonio por un pago que fue fijado en un laudo arbitral, avalado luego por el Consejo de Estado, en $15.214 millones, más 5.528 millones de intereses y que el entonces Mandatario se negó a cancelar, por lo cual el Valle terminará pagando más de $44.000 millones. La pregunta que surge ante la pasividad con la que el Gobernador ha actuado frente a estos dos casos que involucran al actual candidato a la Alcaldía de Cali por el Partido de la U, es por qué Ubéimar se empeña en ‘hacerle pasito’ a Angelino. No quisiera pensar que esa actitud se debe a un cálculo político y que Ubéimar, que de dientes para afuera dice respaldar la candidatura de su copartidario Carlos José Holguín, de puertas para adentro apoya las aspiración del exvicepresidente. A pesar de mi renuencia a actuar con suspicacia en este caso, hay otro detalle que me lleva a pensar que entre este par hay algún tipo de pacto: Orlando Riascos, uno de los ‘carnales’ de Angelino, ocupa un alto cargo en el gobierno departamental.Y es que la única razón para que Riascos esté allí es que cuente con un padrino muy poderoso. Por sus capacidades nadie lo nombraría, pues su legendaria ineptitud llevó a que lo bautizaran como el doctor Tamal. Pues Ubéimar no solo empleó al doctor Tamal sino que, además, lo puso al frente de la Secretaría de Gobierno, la dependencia encargada de supervisar la marcha de las elecciones en el departamento. ¿Será que la inacción de Ubéimar frente a estos hechos que enredan a Angelino, y la presencia del doctor Tamal en la Secretaría de Gobierno, obedece a que estos dos personajes tienen algo amarrado?

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