El silencio de Claudia

El silencio de Claudia

Enero 25, 2018 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“Si usted, hombre o mujer, tiene el coraje y está rodeado de un entorno solidario, denuncie. Celebraré siempre que desgraciados como “Él” y otros abusadores sean visibilizados y castigados”...

Luego de tan contundente recomendación, hecha por Claudia Morales en su columna ‘En defensa del silencio’, cuesta entender que ella haya optado por hacer lo contrario de lo que sugiere.

No es mi propósito cuestionar la decisión de Claudia. Pero como ella consignó su historia no en una carta privada a una amiga sino en una columna, cuyo propósito es --precisamente-- generar opinión, sí quiero dar mi punto de vista sobre ese escrito.

Para comenzar, siento que esa columna aporta muy poco en la lucha por visibilizar a esos cobardes que, aprovechándose de una posición de privilegio, abusan de sus subalternos.

Me preocupa, sobretodo, el mensaje que Claudia transmite. Es claro que los periodistas somos referentes de la opinión pública. En consecuencia, lo lógico es que la mujer que padezca una situación como la que atravesó la colega y lea su columna, opte por el mismo camino del silencio.

“Si ella, que es una persona conocida y tiene acceso a los administradores de justicia, calla, ¿Yo, que soy alguien del común porqué voy a denunciar?”. Esa es la reflexión que muchas mujeres que han sido violadas se deben hacer luego de leer la columna.

Ese escrito, entonces, incentiva que las mujeres que han padecido esa agresión, callen. La columna, entonces, da un paso en el camino contrario de lo que hay que hacer con los violadores. Que no es otra cosa que denunciarlos y someterlos al escarnio público. Y ponerlos en manos de la justicia.

La propia Claudia, en entrevista posterior a la publicación de la columna, contó que a la persona que la violó “la vemos y la oímos todos los días”. Lo que implica que es alguien popular y con poder y que, por tanto, sigue en posición de abusar de muchas mujeres. Porque como advierten los especialistas en el tema, un violador no actúa una sola vez.

Dos consecuencias inmediatas del silencio de Claudia: las mujeres que estén cerca de este personaje no están advertidas del riesgo que corren; y ese personaje, con una arista tan oscura, sigue gozando de todo el prestigio.

Por desgracia, la columna de Claudia y sus posteriores declaraciones, en vez de ser un aporte a la lucha contra el abuso sexual, han dado pie a toda clase de elucubraciones morbosas.

Y para alimentar ese morbo qué mejor que atribuirle la violación a alguien tan taquillero como Álvaro Uribe, como ha ocurrido en las redes sociales. Consejas que sorprendemente fueron reproducidas por un prestigioso periodista estadounidense y que llevaron a Uribe a pronunciarse. Pero que esos rumores hayan llegado a este punto no es culpa de las redes ni del periodista gringo sino de la ambigüedad de los pronunciamientos de Claudia.

Ambigüedad que terminó afectando a Uribe pero también a Claudia, pues con el mismo morbo que se señala al expresidente en las redes, se cuestionan los motivos que tuvo la colega para hacer su denuncia tantos años después de que sucedieron los hechos y en medio de una campaña política.

Moraleja: en asunto tan delicado no hay lugar a términos medios: o se calla la historia completa, o se cuenta todo. Por eso, respeto pero no entiendo la actitud de Claudia.

Sigue en Twitter @dimartillo

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