El robo nuestro de cada día

El robo nuestro de cada día

Marzo 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Más grave que la inseguridad rampante que está viviendo Cali es que los caleños nos estemos resignando a sucumbir ante el asedio de los ladrones.Cada robo supera al anterior por su audacia o por la desfachatez con la que actúan los ladrones. Un día, los cacos se meten a un restaurante y les quitan sus pertenencias a los comensales. Al siguiente, entran a un supermercado y cometen un atraco colectivo. A las pocas horas, una banda se sube a un bus escolar y despoja hasta de sus zapatos a los asustados estudiantes. En la Calle Quinta, en la Carrera primera y en otras vías congestionadas de la ciudad, es común que a varios conductores y pasajeros de vehículos les roben los celulares y las billeteras.Para no hablar de los hurtos a residencias, en los que los ladrones llegan con camión y desvalijan casas completas. Todo ocurre a plena luz del día. Y las únicas que no parecen percatarse de esta epidemia de robos son las autoridades. En parte porque la gente ya ni denuncia, porque los pocos que lo hacen, pierden su tiempo pues esas investigaciones, si es que las hacen, no suelen parar en nada.“Ese es el impuesto que tenemos que pagar por vivir en un país pobre”, me dijo un resignado ciudadano que fue víctima de los amigos de lo ajeno.Pero no hay tal. La seguridad es el principal derecho que tiene la ciudadanía. De él se desprenden todos los demás y si no existen unas mínimas condiciones de seguridad no hay nada. Ni inversión, ni convivencia, ni colectivo social. La gente simplemente no vuelve a salir a la calle y se refugia en sus casas o en los centros comerciales, lugares que, por otra parte, tampoco están exentos de atracos y de robos.Aunque la inseguridad es el resultado de una suma de factores --pobreza, leyes laxas, narcotráfico, etc.-- la verdad, es que buena parte de que en Cali ese flagelo se haya desbordado la tiene la Administración Municipal. La actual y las precedentes. Porque para los últimos alcaldes la seguridad no ha sido prioridad. Para no ir más lejos, hoy por hoy los recursos que se le trasladan a la Policía, son la mitad de lo que se gastan en ese embeleco de los Guardias Cívicos. Pero como los policías no ponen votos...Si en Bogotá han logrado reducir la inseguridad a sus justas proporciones, como diría el ex presidente Turbay, es porque el Distrito le traslada al año más de $100.000 millones a la Policía. Pero cómo le vamos a exigir resultados a la Policía acá cuando el presupuesto que le destinan es la décima parte del que se entrega en la capital del país.Como hay que mirar para adelante, ahora que se inicia la campaña para elegir al próximo Alcalde de Cali, los caleños tenemos que exigirles a los candidatos que incluyan dentro de sus principales prioridades un estructurado plan de seguridad para la ciudad.Ese es un tema que debe jugar en esos comicios, porque estamos llegando a un punto de no retorno y si el próximo mandatario local no coge el toro por los cuernos, Cali se va a convertir en una ciudad invivible.Lo que nos corresponde a los caleños es elegir a un alcalde que, de verdad, asuma el papel que la Constitución le otorga como Jefe de Policía.

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