El renacer de Cali

El renacer de Cali

Abril 12, 2013 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

La inclusión de Cali en la lista de las diez capitales con mejor estrategia y futuro inversionista en Latinoamérica, realizada por la División de Inteligencia del Financial Times, es una gran noticia para la ciudad, pero no es una casualidad. Además de poseer las ventajas competitivas que señala la importante publicación británica -buena infraestructura de servicios, conectividad vial, cercanía al puerto de Buenaventura y dos zonas francas próximas-, en los últimos años la ciudad ha experimentado un lento, pero consistente, renacer.Luego de vivir una de sus épocas más oscuras, en las que plagas como la corrupción, la politiquería, el desgobierno y la violencia se apoderaron de ella, de unos años para acá la ciudad comenzó a corregir su rumbo.En materia de infraestructura es innegable que el impulso se le debe al gobierno de Jorge Iván Ospina, que con el aporte entusiasta de los contribuyentes caleños apalancó las 21 megaobras que están transformando la ciudad.Infortunadamente Ospina no pudo, o no quiso, zafarse de las plagas que heredó y su gestión se vio eclipsada por la politiquería y el despilfarro. Por ello, en esa administración Cali no pudo dar el despegue definitivo.Tal despegue está ocurriendo en el gobierno de Rodrigo Guerrero, cuyos resultados son más visibles a medida que pasan los días. Guerrero está terminando y ampliando la renovación urbana que su antecesor inició. Y está haciendo una labor que es menos visible pero más trascendente: si Ospina se preocupó por cambiarle el rostro a Cali, Guerrero quiere cambiarle el alma. En ese proceso, primero, rompió de tajo el amancebamiento que existía entre la Administración y la clase política. Lo cual no es poco, porque esa relación nefasta fue responsable de buena parte de la corrupción y de la politiquería que tanto daño le hicieron a Cali. Guerrero, también, logró rejuvenecer el Municipio vinculando a su gobierno a muchachos caleños bien preparados, que renunciando a opciones profesionales mucho más tentadoras, han venido a aportarle a su ciudad. El trabajo de estos jóvenes también está comenzando a verse. Estar aconductando a los anárquicos conductores caleños es otro logro de este gobierno. Y es el primer paso para revivir el espíritu cívico que caracterizó a los caleños.La empresa privada también ha hecho un aporte importante a ese renacer. No sólo se comprometió a fondo en la elección de Guerrero, sino que se ha asociado con el Municipio para trabajar mancomunadamente por Cali. Fruto de esa afortunada asociación es, por ejemplo, Invest Pacific, la agencia que se ha convertido en la mejor vitrina para ‘vender’ a Cali y para atraer inversionistas a la ciudad.Por supuesto, Cali no es el paraíso y en la ciudad subsisten muchos problemas. La mayoría de ellos, como la violencia y la pobreza, se deben en buena parte a factores ajenos, por lo cual su solución requiere del apoyo decidido del Gobierno Nacional. Que al parecer así lo ha entendido y por ello le está dando la mano a la ciudad. Pero se requiere que colabore mucho más.En fin, Cali ha comenzado a corregir su rumbo, pero falta mucho por hacer. Lo importante es seguir avanzando por la misma senda. Porque, no lo duden, las ‘plagas’ que nos hundieron están al acecho. Y ante la menor oportunidad que tengan, nos vuelven a invadir.

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