El parto del MÍO Cable

Septiembre 18, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Ese alumbramiento, como tantos otros en Cali, fue doloroso y por momentos dramático. Incluso, se llegó a temer que el proyecto abortara. Pero finalmente la criatura vio la luz ayer y resultó tan bella que hace olvidar las vicisitudes padecidas en su gestación. El proyecto fue concebido en el 2010, durante la Alcaldía de Jorge Iván Ospina. Ese hecho no puede desconocerse. El propio Ospina quiso recordarlo colándose de forma irresponsable al sistema, para hacer un video que colgó en las redes sociales, en el que de una forma no muy sutil reivindica su paternidad sobre el Cable. Pero si a Ospina le cabe ese reconocimiento, también hay que endilgarle la responsabilidad de que la totalidad del costo de la iniciativa, casi $100.000 millones, lo haya tenido que asumir el Municipio. Porque si el entonces Alcalde hubiera tenido la previsión de hacerla cobijar bajo la Ley de Metros, Cali solo hubiera asumido el 30% del costo y la Nación hubiera aportado el 70% restante.También hay que decir que cuando comenzó el actual gobierno caleño la iniciativa estaba muerta, desfinanciada y metida en un pleito jurídico. Al gobierno de Rodrigo Guerrero, quien por fortuna no padece el síndrome de Adán, hay que ponderarle que desenredó ese lío y sacó adelante el sistema.Pero más allá de la repartición de méritos, hay que destacar lo que el MÍO Cable significa, en especial para Siloé y la Comuna 20. Y es que este populoso sector caleño ha tenido pocos motivos para enorgullecerse. Uno que otro futbolista, la luchadora Jackeline Rentería, la estrella de Navidad, el Mirador y pare de contar. Pues ahora tiene esta espectacular obra, mezcla de sistema de transporte y de atracción de parque de diversiones, que los habitantes de ‘Siloco’ han asumido como suyo. Al punto que ven en él la oportunidad de que su barrio deje de ser visto como una tierra de nadie para ser observada como un nuevo polo turístico. Y se están preparando para ello. En los alrededores de las tres estaciones del sistema han comenzado a surgir puestos de comidas, tiendas, bares, restaurantes y hasta museos. Pueda ser que los grupos violentos que todavía rondan las empinadas calles del sector no se vayan a tirar ese entusiasmo.Pero además del orgullo y del aporte turístico que significa para Siloé el MÍO Cable, lo importante es lo que implica en la mejoría de la calidad de vida del sector: cada día, siete mil personas harán en 7 minutos un recorrido que antes les tomaba media hora, de forma cómoda y agradable. Y sin que cueste más, porque Metrocali tuvo el acierto de incluir ese desplazamiento en el costo del tiquete del MÍO. También me gusta que el MÍO Cable integre a las gualas, esas que despectivamente llaman ‘yipetos’ y que le han prestado un inmenso servicio a los habitantes de la ladera. Más allá del comportamiento temerario de algunos conductores, esos vehículos ya forman parte de la cultura popular y está bien que a quienes derivan su sustento de ellos se les involucre en el sistema.Pero el beneficio del MÍO Cable no es solo para la Comuna 20. Esa majestuosa obra impacta positivamente a una ciudad que requiere de noticias positivas y de referentes que le levanten su autoestima.El MÍO Cable es otra muestra de que cuando los caleños nos empeñamos, sacamos adelante cualquier iniciativa. Por eso merecemos gozarnos las aparición de esos pájaros azules que ahora engalanan el cielo de Siloé.

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