El MÍO no tiene reversa

El MÍO no tiene reversa

Octubre 05, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Cali está a punto de convertirse en la primera ciudad de Colombia en superar el anacrónico modelo de transporte público, para adoptar definitivamente un modelo moderno, eficiente y solidario, como el que tienen todas las grandes capitales del mundo.Por supuesto, el MÍO no es perfecto y hay muchas cosas por mejorarle. Como la cobertura en ciertas zonas de la ciudad, el Oriente fundamentalmente, la distribución de las tarjetas de abordaje y la información al usuario, que es paupérrima, entre otras. Pero sin duda, para el medio ambiente, para la movilidad de la ciudad, para los conductores de los buses y, sobretodo, para el usuario del transporte público, este sistema, insisto, es infinitamente superior de lo que había.Ahora, el MÍO tiene grandes enemigos. Los principales son aquellos que por años se lucraron del anterior sistema, a punta de explotar a los choferes y de patrocinar la guerra del centavo. Los propietarios de los buses, tradicionales, principales causantes de los desórdenes de los últimos días, no tienen empacho en admitir que tenían un gran negocio (excelente para ellos, pero fatal para el resto de la ciudad) y quieren preservarlo a como dé lugar.En ese propósito cuentan con el apoyo de políticos oportunistas, que le prestan una FLACA ayuda a Cali al defender los intereses de esos empresarios, en desmedro del progreso de la ciudad. (La escuela de Alexánder de atacar todo lo que funciona bien, para pescar en río revuelto, es nefasta) Otro obstáculo para el sistema es la cultura facilista de los usuarios que estaban acostumbrados a que el bus les parara al frente de la casa y ahora tienen que caminar un par de cuadras para llegar al paradero. Esa es la única razón por la que a algunos no les gusta el sistema.Pues, qué vaina, pero se van a tener que acostumbrar. En una ciudad con un parque automotor de casi medio millón de vehículos, los buses no pueden detenerse en cada esquina. En ese sentido, el MÍO se está convirtiendo en un vehículo excelente para la recuperación de la cultura ciudadana. Porque sus usuarios, además de tener que desplazarse hasta el paradero, ahora usan los puentes peatonales para acceder a las estaciones y hacen filas para subirse al bus. Tampoco es cierto que el MÍO esté generando un problema social. Al contrario, hoy el sistema, con casi 5.000 trabajadores, es uno de los mayores empleadores del Municipio. Y cerca de 700 conductores que van a quedarse sin trabajo por la salida de los buses convencionales, tendrán la oportunidad de vincularse al masivo.En fin, llevo años apoyando al MÍO y, a pesar de las deficiencias que tiene, lo seguiré haciendo, porque estoy convencido de que es el sistema de transporte que una ciudad moderna precisa. En lugar de torpedearlo, que es una estupidez porque hace rato que Cali apostó por este sistema y por lo tanto no tiene reversa, hay que exigir que funcione como debe y que cubra con eficiencia el 97% de la demanda de transporte público de la ciudad, como se planificó cuando se adoptó. Pero lo cierto es que, con todos sus defectos, el MÍO es el sistema de transporte masivo que mejor está funcionando en Colombia. Lo que, por fin, vuelve a posicionar a Cali como líder en el país de algo positivo.

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