El factor ‘mipichi’

Octubre 23, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

La gran derrotada en las elecciones que se van a realizar pasado mañana en Cali va a ser la clase política de la ciudad.Esa, al menos, es una de las conclusiones que arroja la última encuesta de la firma Gallup en la que aparecen disputándose el primer cargo de esta ciudad, en un verdadero cabeza a cabeza, dos personas con escasa trayectoria en esta actividad: Maurice Armitage y Roberto Ortiz.El ‘chontico’ tiene algún recorrido en ese espinoso campo: fue representante a la Cámara y resultó quemado en los últimos comicios para el Senado. Pero su trayectoria ha sido más bien en el mundo de los negocios.Pero Armitage sí es un verdadero debutante en esta actividad. Durante su vida ha hecho de todo: fue taxista, vendió papitas y ensayó varios emprendimientos hasta que le pegó al tema de la siderurgia. Luego incursionó en el negocio de los cementos y, últimamente, en el de la producción de azúcar. Mejor dicho, ha hecho de todo menos política.Claro que ambos tienen una fructífera labor social que mostrar: el uno con su fundación Sidoc que ha desarrollado una magnífica tarea en Siloé y el otro como benefactor de las famosas chonticas.Quien sí completa una larga trayectoria pública es Angelino Garzón quien hasta ayer figuraba entre los líderes de la competencia por la Alcaldía de la ciudad, y en la encuesta de Gallup aparece rezagado del lote de punta.Si me ponen a aventurar una causa para ese rezago yo diría que no sólo es por su propia condición de político sino por la forma politiquera como se construyó su candidatura. La aspiración de Angelino se fraguó en aquelarres presididos por el político más rechazado de la región, Roy Barreras, y en los que participaron otros curtidos gamonales. Lo cual le dio un tinte claramente clientelista a la candidatura.El hecho de que Garzón aceptara representar al Partido de la U en estos comicios, luego de que como vicepresidente afirmase en múltiples ocasiones que él no pertenecía a esa colectividad, le dio un tufillo de oportunismo a su aspiración, del cual tampoco logró zafarse.En cambio Armitage decidió inscribir su candidatura por firmas lo que dio un perfil de independencia y autonomía a su aspiración. El hecho de que varios partidos se hayan sumado luego a esa causa no le quita el talante independiente porque la gente tiene claro que el dueño de la campaña y el que manda en ella es Armitage. Esa independencia le ha permitido a Armitage seleccionar qué adhesiones acepta y cuales no. Y sobre todo lo ha blindado de caer en el perverso juego de ‘yo te apoyo pero qué me das a cambio’.Armitage ha dicho públicamente que rechazó el desembarco en su campaña de Milton Castrillón, fundador del legendario grupo de los Mipichi que mangoneó en el Concejo durante varios años, precisamente porque condicionó su respaldo a que le garantizaran una secretaría de primera línea.Ante el portazo que recibió en la campaña de Armitage, Milton recaló en el bando del ‘Chontico’. Y conociendo al Mipichi mayor, no creo que ese respaldo haya sido ‘programático’.La duda que me asalta, entonces, es si todos los respaldos que recibió el ‘Chontico’ se sellaron de igual forma.Y como mi finada madre me enseñó que ante la duda abstente, prefiero votar por un candidato que rechaza de frente ese tipo de manejos que tanto daño le han hecho a Cali.

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