El enemigo de Uribe

Diciembre 24, 2010 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Si el peor enemigo de uno es quien más daño puede hacerle, el peor enemigo de Álvaro Uribe no es Daniel Coronell, ni Daniel Samper, ni ningún magistrado, ni Hugo Chávez, ni Alfonso Cano, ni Yidis Medina. El peor enemigo de Uribe es Álvaro Uribe. Y es que al ex Presidente nada le causa un perjuicio mayor que sus salidas de ropa, que ahora desfoga por Twitter. No hay derecho a que Uribe se baje del pedestal de la historia, para rebajarse a lanzar improperios, con términos más propios de un miembro de alguno de los combos que actúa en las comunas de Medellín, que de un ex Primer Magistrado de este país.De AlvaroUribeVel, la cuenta de Twitter que maneja el ex Presidente, han salido toda clase de insultos, para toda clase de personajes. El objetivo preferido de Uribe es el periodista Daniel Coronell, con quien mantiene una vieja pelea. Y a raíz de la última columna de Coronell en la revista Semana, en la que el periodista acusa a los hijos de Uribe de haber mediado para que los famosos Nule se asociaran con una empresa brasileña, para participar en una licitación, se dispararon los insultos al comunicador.“Un Coronel periodista lava dinero de la mafia con calumnias”; “Perafán, mafioso, no fue Coronel, pero financió a un tal Coronel”; “Periodista mafioso que cree que todos son bandidos como él”; “Periodista mafioso e impune mancha libertad de prensa así pueda ser un Coronel”. De ese calibre son los mensajes que Uribe envía.De seguro Daniel Coronell no es ninguna pera en dulce. Y de sus relaciones con el extraditado Justo Pastor Perafán y el asesinado César Villegas, alias ‘El Bandi’, se habla desde hace mucho rato. Pero, la verdad, ha manejado este asunto mejor que Uribe, porque ante semejante avalancha de insultos, no ha dicho ni mú.Que es lo que debería hacer Uribe ante las columnas de Coronell. Si lo ignorara, de seguro este columnista y los demás enemigos del ex Mandatario hace rato lo hubieran dejado tranquilo. Pero no. Cada vez que ellos le tienden un nuevo anzuelo, Uribe lo muerde. Y tienen audiencia garantizada, porque en este país cualquier actuación del suya tiene rating asegurado.Es increíble que no haya nadie en el entorno de Uribe que le haga ver la estupidez que comete rebajándose a entablar ese duelo verbal con cuanta persona lo critica. O que al menos le esconda el celular para que no pueda seguir mandando tanto tweet.Uribe ya se ganó un sitio en la historia de Colombia. A pesar de los errores que cometió en su afán de prolongar su permanencia en el poder, y que ahora él mismo admite, el servicio que le prestó a Colombia es inmenso: ni más ni menos, le devolvió a este país la viabilidad.Porque en el 2002 Colombia era una nación arrinconada por unos bandidos ricos y arrogantes que se creían – ¿creíamos?– invencibles. Y a los ocho años Uribe devolvió un país con muchos problemas, pero posible.Eso no lo podemos olvidar los colombianos. Pero menos puede olvidarlo el propio Uribe. Ni, menos aún, debe manosear la imagen que dejó para la historia. Porque con ese permanente bombardeo virtual, está logrando que los colombianos hablen más de sus tweets que de su gobierno. Precisamente, lo que sus enemigos quieren.

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