¿Desescalar el lenguaje?

Julio 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

“Una de las formas de acabar cualquier conflicto es refiriéndose al contrario de forma menos agresiva; que en lugar de estar insultándonos nos refiramos al otro con amabilidad”.Este fue uno de los argumentos que expuso el presidente Juan Manuel Santos, durante la entrevista que le concedió a Claudia Gurisatti, para mostrar la necesidad, en su concepto apremiante, de desescalar el lenguaje.Lo que plantea el Presidente es que los colombianos no nos refiramos más a los guerrilleros como narcoterroristas, bandidos, asesinos, ratas o criminales ni con ningún adjetivo que pueda ofender la dignidad de ‘Timoshenko’ y compañía.Lo primero que hay que decir frente a la iniciativa es que es totalmente inoportuna. Esa inquietud cabría si la firma de los acuerdos fuera inminente y los guerrilleros hace rato hubieran dejado de tumbar torres, de dinamitar oleoductos, de sembrar minas, de asesinar policías y soldados y de producir cocaína.Pero lanzar semejante perla en momentos en que la negociación de La Habana está más enredada que nunca y en medio de los bombazos de la guerrilla es una total metida de pata.El Presidente puede estar seguro de que la mayoría de los colombianos dejaremos de llamar terroristas a las Farc cuando dejen de tumbar torres, atentar contra los oleoductos y destruir carreteras. Les dejaremos de decir asesinos cuando no vuelvan a matar a ningún colombiano. Y no les volveremos a calificar de narcotraficantes cuando dejen de lucrarse de ese negocio.O qué pretende Santos, ¿que en vez de calificarlos de terroristas les digamos emprendedores? ¿Que en lugar de asesinos, los denominemos rebeldes? ¿Que no les digamos más narcotraficantes sino los tratemos de empresarios? Las cosas hay que llamarlas por su nombre. Y lo peor que nos podría pasar es comenzar a utilizar un lenguaje eufemístico para tratar de encubrir los delitos de la guerrilla. Mejor dicho, cuando las Farc dejen de comportarse como bandidos, dejaremos de decirles que lo son.El día que sean elegidos senadores o representantes les diremos congresistas. (esperemos que no lo consideren una ofensa). Y si llegan a ser alcaldes o presidentes, los trataremos como tales. Incluso, si ‘Timoshenko’, al dejar las armas resuelve acoger los hábitos y llega algún día a ser obispo, no tendremos problema en decirle ‘su reverencia’. Pero pretender suavizar el lenguaje, mientras las Farc siguen actuando con semejante barbarie sí sería regresar a la Patria Boba.Además, qué bueno sería que el Mandatario diera el ejemplo en materia de desescalar el lenguaje. Porque a lo largo de su mandato no ha ahorrado epítetos para estigmatizar a quien no está de acuerdo con sus políticas.Sin ir más lejos a todo aquel que ha cuestionado la forma como se ha manejado el proceso de La Habana lo ha graduado de enemigo de la paz. Ayer mismo, Santos no dudó en afirmar que el Procurador está dando un espectáculo “triste y folclórico” por denunciar que hay un complot para sacarlo del puesto.Coherencia, por favor Presidente, uno no puede andar haciendo llamados para moderar el lenguaje y acto seguido salir a ridiculizar a un contradictor.Y en cuanto al lenguaje ofensivo con el que los colombianos nos referimos a las Farc, no se preocupe: el día que esos bandi... perdón, que esos señores, dejen de ofendernos con sus actos, nosotros dejaremos de ofenderlos con las palabras.

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