Démonos por bien servidos

Noviembre 04, 2011 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Más noticias buenas que malas le dejaron al Valle las últimas elecciones, a pesar del bochornoso escándalo ocurrido en la elección del Gobernador del departamento, cuyo nombre, a estas alturas, aún no se sabe con certeza.La primera buena noticia es que los caleños tuvimos el tino de escoger al mejor candidato para Alcalde: al de más experiencia, al más honesto, al más ejecutivo. Sin temor a equivocarme afirmo que si le hubieran dado a la más calificada firma caza talentos la tarea de escoger el mejor aspirante para el cargo, hubiera seleccionado a Rodrigo Guerrero. Y eso, con los antecedentes que hay en la ciudad, no es poco. Por algo Gerardo Bedoya decía que cada vez que más de cien caleños se ponen de acuerdo para algo, generalmente es para una estupidez.La segunda noticia buena, que se desprende de la anterior, es que la victoria de Guerrero demostró que los caleños estamos ‘mamados’ de las campañas basadas en guerras sucias y en mala leche como la que emanaron los dos principales rivales del nuevo Alcalde. Desde ya quedaron notificados quienes aspiren a suceder a Guerrero que van a tener que diseñar un buen plan de gobierno y hacer buenas propuestas, porque a punta de golpes bajos no van a llegar a la Alcaldía.Otro hecho muy positivo, independientemente de quién resulte elegido Gobernador, que ojalá no sea Useche, es que el imperio de los JC (Martínez y Abadía) entró por fin en el ocaso.De las 30 Alcaldías que aspiraban obtener en el Valle apenas alcanzaron seis. Y la mayoría en municipios de segundo orden, porque las joyas de la corona, Cali, Buenaventura y Palmira, que antes estaban en su poder, las perdieron. Y si tras el reconteo de los votos de la gobernación gana Jorge Homero Giraldo, ese siniestro imperio sí que habrá quedado en sus platas.Incluso, aunque triunfe su candidato, esa victoria tan precaria es una derrota para una organización que hace 4 años arrasó en el departamento.Otro hecho muy positivo es la disolución del grupo Mipichi, que hacía y deshacía en el Concejo de Cali. Ese grupo quedo en ‘PI’ porque Orlando CHIcango, el rubí del liberalismo local, se quemó. Y MIlton Castrillón quedó con un pie fuera de la política, tras la avasalladora derrota que padeció el domingo. Y sin recursos para aceitar la maquinaria política que sustentó su curul en el Concejo.De otro que también salimos, ojalá de por vida, es del inefable Tyron Carvajal, connotado ex socio de Apolinar Salcedo, que sufrió una chamuscada de tercer grado en su intento por regresar al Cabildo. La llegada a esa corporación de sangre joven como la de Michel Maya, también es motivo de esperanza de que por fin comience a cambiar el panorama sombrío que ha venido rodeando a nuestro cabildo.En fin, si comparamos con lo ocurrido hace cuatro años, y con lo que pronosticaban los organismos de vigilancia electoral, los vallecaucanos tenemos que darnos por bien servidos con el resultado electoral.No es que haya sido la panacea, ni que los viejos vicios que aquejan a la política regional se hayan superado. Pero al menos, hay signos de que las cosas han comenzado a cambiar.

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