Conejazo a los caleños

Enero 20, 2012 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Cómo así que el requisito para que la Superintendencia de Servicios le devuelva Emcali al Municipio es que estos entes le cancelen a la Nación el billón de pesos que les prestó para pagar la deuda contraída con un banco japonés, por la construcción de la Ptar.Lo primero que hay que decir es que el Gobierno Nacional no le prestó ese dinero a la ciudad precisamente por un gesto de generosidad. Le tocó meterse la mano al dril porque avaló ese crédito y como Emcali-- debido a la crisis que afrontó a finales de los 90-- se quedó sin recursos para atender esa obligación, a la Nación le tocó responderle a la banca japonesa. Si no hubiera hecho eso, el Estado colombiano se hubiera convertido en un paria, al que ningún banco del mundo le hubiera prestado un peso.Pero más allá de esa realidad, lo cierto es que los caleños estábamos convencidos de que el lío con esa deuda se había resuelto hace rato. Por la sencilla razón de que el presidente Álvaro Uribe se comprometió a condonarla mil veces.Si mal no recuerdo, Uribe ofreció entregar ese dinero al fondo de solidaridad que se creó para salvar financieramente a las empresas municipales, a cambio, entre otras condiciones, de que los caleños aportaramos un porcentaje del valor de la factura mensual de servicios al mismo fondo. La idea era que entre todos hiciéramos una especie de ‘vaca’ con el fin de darle a Emcali los recursos para sacarla de la postración, en la que la sumieron la voracidad de los políticos y de los sindicalistas, modernizarla y volverla competitiva.Es el colmo, entonces, que el Superintendente de Servicios, ignore ese compromiso y venga a reclamarnos la plata. Pero peor sería que nuestros dirigentes se traguen ese sapo y no le exijan a la Nación que cumpla con lo que prometió.A nosotros nos importa un comino que quien hizo ese ofrecimiento haya sido Álvaro Uribe o Rafael Núñez. Lo que interesa es que quien en su momento encarnaba la máxima majestad del Estado se comprometió a entregarle a la ciudad ese dinero, a cambio de un esfuerzo que los caleños hicimos, y por ello su sucesor está obligado a honrar ese compromiso.Esa situación hay que hacérsela ver, no al Superintendente de Servicios, sino al propio presidente Juan Manuel Santos.Él, en su sabiduría resolverá como soluciona ese entuerto, si promoviendo una ley ante el Congreso, expidiendo un decreto o de la forma que quiera. ¿No dicen que si alguien debe mil pesos el problema es del deudor, pero que si debe un billón el lío es del acreedor?Lo único que a los caleños nos debe preocupar es que nos cumplan, por encima de las mal disimuladas malquerencias que los funcionarios del gobierno actual tengan con el anterior Presidente y que estén empecinados en echar para atrás todo lo que el gobierno anterior construyó.Si los dirigentes locales no son capaces de hacer valer ese compromiso, y permiten que este funcionario de segundo orden nos haga semejante conejo, entonces que de paso nos devuelvan a los caleños la plata que hemos aportado durante todos estos años al Fondo de Solidaridad. O todos ponemos o todos quitamos.

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