‘Bendito’ invierno

‘Bendito’ invierno

Diciembre 10, 2010 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El inclemente invierno que tantas desgracias ha causado a la región, y que ha dejado en la inopia a miles de coterráneos, a lo mejor deja algo bueno, al menos, para el Valle del Cauca: la suspensión de las elecciones más estúpidas e innecesarias convocadas en la historia del Departamento.Para que ese milagro se produzca, hay que respaldar la petición que el alcalde Jorge Iván Ospina le hizo al presidente Santos para que aproveche el Estado de Excepción, decretado con el objetivo de conseguir recursos con los cuales ayudar a los damnificados por el invierno, y cancele las elecciones atípicas a Gobernación. En la misiva, Ospina explica con toda claridad las razones que lo llevan a elevar esa solicitud: “El debate electoral generará un gasto importante de recursos, que podrían ser utilizados en el mejoramiento de las condiciones de vida de los damnificados, además de crear un ambiente de polarización propio de estas lides que nos alejan de lo realmente importante hoy: la asistencia y atención a la crisis”.Estoy 100% de acuerdo con esa petición del Alcalde de Cali. Es inconcebible que mientras los gobiernos Nacional y Departamental raspan la olla, con el fin de conseguir recursos para ayudar a los miles de afectados por la peor ola invernal registrada en el país, se vayan a despilfarrar $15.000 millones en unas elecciones que servirán para elegir a un gobernador que estará en el poder apenas once meses.Es un verdadero pecado botar esa plata destinándola a unas elecciones que no sólo son inútiles sino cuya convocatoria, como afirmó Alfredo Carvajal en su columna del miércoles, tiene una legitimidad bastante dudosa. Aunque no soy abogado presumo que las facultades extraordinarias que asumió el Gobierno le darán los mecanismos jurídicos para cambiarle la destinación a los $15.000 millones presupuestados para las elecciones e invertirlos en algo urgente y necesario, como es paliar los efectos del invierno. Lo que no entiendo es cómo Ospina, con la misma sensatez con la que pide que se cancelen los comicios, no ordena suspender la Feria de Cali.Ahí sí lo veo muy mal. Ni siquiera ha querido analizar el tema, que es lo que le propuso el gobernador Francisco Lourido. Y la sola mención de esa iniciativa amerita por su parte, y por la de sus subalternos, un no rotundo. ¿Qué argumento tan poderoso generará semejante actitud? No puede ser temor a demandas por los contratos suscritos, porque si se puede cambiar la destinación de una plata para las elecciones, también debe poderse echar para atrás esos contratos. Pero por encima de esas y otras nimiedades, qué bueno que el Alcalde asumiera el costo de transmitirles a sus gobernados que hay objetivos superiores que justifican los mayores sacrificios y que hoy lo importante es darles la manos a nuestros paisanos víctimas del crudo invierno. Al costo que sea.Esta ciudad no se va a acabar porque no hagamos la Feria un año. Como no se acabó Manizales en 1986, cuando suspendió su Feria por la tragedia del Nevado del Ruiz.Alcalde: tiene usted razón cuando dice que el Valle no está para hacer elecciones en medio de semejante drama. Pero mucho menos estamos para fiestas.

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