Bandidos envalentonados

Mayo 27, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Entre el lunes y el domingo pasado, en Cali fueron asesinadas 19 personas, según Medicina legal, y 14 de acuerdo a las estadísticas de la Policía.Sean 19 o 14, la cifra es escandalosa, si se tiene en cuenta que en el fin de semana de la madre, que se supone es el más violento del año, ocurrieron ocho asesinatos.Pero esa racha de homicidios no fue una situación aislada: en lo corrido del año los asesinatos se han incrementado en Cali: mientras entre enero y mayo del 2015 se cometieron 435, en el mismo lapso de este año ya van 456.Los homicidios no son la única modalidad delictiva que anda literalmente disparada en nuestra ciudad. Esta misma semana se conoció que en los primeros cuatro meses del año les robaron su vehículo a 1.460 habitantes de esta ciudad. Y lo que es peor, 620 de esas víctimas de hurto salieron heridos o perdieron la vida durante el atraco.Entre tanto, en barrios antes tranquilos como El Peñón, los robos callejeros están a la orden del día. Y en Ciudad Jardín todas las semanas una casa es visitada por los cacos. De por sí, este panorama aterra, pero la gota que rebosó la copa fue el atraco masivo ocurrido el martes en la noche en un restaurante del sur de la ciudad. Una decena de comensales que se encontraba cenando en ese negocio fue sorprendido por un grupo de asaltantes que, revólver en mano, se paseó por el lugar como Pedro por su casa y despojó a los clientes de celulares, billeteras, relojes y todo lo que hallaron. Esta suerte de ‘pesca milagrosa’ refleja que los bandidos están envalentonados y que actúan sin el menor temor frente a las autoridades.Preocupa, además, que la mayoría de los crímenes que ocurren en la ciudad son perpetrados con arma de fuego. Eso, a pesar de que, por disposición del Gobierno Nacional, en la ciudad rige un desarme que sólo ha servido para impedir que la gente de bien tenga cómo defenderse, mientras los bandidos andan armados hasta los dientes. Frente a lo cual no hay sino dos posibilidades: o se intensifican los operativos para quitarles sus ‘fierros’ a los delincuentes, o si la autoridad no está en capacidad de garantizar eso, que se acabe con el desarme y se le permita a la gente defenderse.Pero más allá de eso, urge que las autoridades municipales hagan de la lucha contra la delincuencia su principal causa. Porque es de la mayor gravedad que se quiebre la tendencia a la baja que los homicidios venían observando en los últimos años. Si es preocupante que el promedio de muertes violentas en Cali sea de 56 por cada cien mil habitantes -- en Bogotá son 17 por cada cien mil habitantes-- mucho peor es que esa estadística suba.Militarizar la ciudad es una solución facilista, además de inconstitucional. Y quienes la plantean mandan el mensaje de que a la Policía le quedó grande la lucha contra la violencia. Lo cual además de injusto, pone en una posición de debilidad a la Fuerza Pública. Cuando lo que hay que hacer es todo lo contario: fortalecerla y darle los instrumentos para que pueda hacer más inteligencia y más controles y más operativos contra la delincuencia.Insisto, urge que las autoridades municipales ubiquen como su primera prioridad el combate a la delincuencia.Sí, la movilidad es importante y es fundamental que el MÍO funcione bien y que Emcali sea rentable y eficiente. Pero nada de eso está por encima de garantizarle a los ciudadanos el derecho a la vida. Y a vivir en paz.Sigue en Twitter @dimartillo

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