Avistando pajarracos

Febrero 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Cali y el Valle son de los sitios del mundo donde existe más variedad de pájaros. Se calcula que los cielos del departamento son circundados por unas 800 especies aviarias y los de la ciudad, por 250.Gracias a esta condición, la ciudad fue escogida como sede del festival mundial de avistamiento de pájaros que se inicia hoy. Pero para observar nuestros pajarracos endémicos no hay que desplazarse a Felidia, ni a ningún paraje agreste. En cualquier esquina de Cali uno se puede topar con especímenes de nuestro rico patrimonio ornitológico. Como aporte al evento que se efectúa por estos días, a continuación relaciono algunos plumíferos que he detectado en mis jornadas de avistamiento:Aves carroñeras: son aquellas que, como chulos, les caen a los fiscos locales, departamentales y nacionales para meterles el pico a punta de contratos, CVY, comisiones y demás. Por ende, a este tipo de ave se le puede observar en los despachos públicos, el Concejo, la Asamblea y demás corporaciones públicas. Entre los representantes de esa especie se destacan el pinillus malus, el clavijus literarius, y otros que, por fortuna, están en vías de extinción como el abadius guacariceño, el apolinarus de vista corta y el martínez pechinegro. Roy sin barreras: a este inquieto ejemplar le gusta saltar de rama en rama, cambia constantemente de color, y de pareja, y es poco confiable, pues suele terminar picoteando a quien le da de comer. Pero, eso sí, protege bien a sus crías y les enseña a volar y a saciar su incontenible voracidad burocrática.Garzón bugueño: el diccionario de la Real Academia describe de forma certera algunas características de este plumífero: “Ave de la especie de las garzas reales, de cabeza sin pluma y pico muy largo (el presidente Santos puede dar fe de lo largo que tiene el pico este Garzón). Tiene en la mandíbula inferior una especie de bolsa donde deposita agua” (de ahí que sea un poco belfa, agrego yo). A tan apropiada definición hay que sumar que esta especie cacarea mucho pero pone pocos huevos y que se la pasa desafiando a las aves mayores y después pretende que estas la ayuden a alzar vuelo.Pichones de halcón: los descubrí en ese gran aviario que es el cabildo municipal. Se trata de unos ejemplares que, a pesar de estar recién salidos del cascarón, exhiben una voracidad propia de los más temibles depredadores. Hay que tener cuidado porque a pesar de su apariencia inofensiva, e incluso tierna, pueden pegar un picotazo letal, sobre todo para las arcas públicas, cuando menos se piensa. Los ejemplares más representativos de esta especie son el maya verdis, el Roy petiso y el arroyavis cara de yo no fui. (En ese recinto también se observan golondrinas trabajadoras y honestas, pero no alcanzan a hacer verano). El águila Toro: este peculiar ejemplar, oriundo del centro del Valle, se lleva por los cachos a todo al que se le atraviesa y le gusta volar muy alto. De ahí su nombre. Muchos depredadores están detrás de él, pero vuela confiado porque cuenta con la protección del cóndor mayor del Palacio de Nariño. Tiene gran habilidad para anidar en hospitales, clínicas y corporaciones ambientales y suele poner un huevo en cada canasta electoral.Limitaciones de espacio me impiden referirme a otros pajarracos representativos de la región como el Chontico azaroso, el cobito picaflor, el cuervo que da lora y el pájaro ospino de garras afiladas.

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