Aventuras de Popeye

Agosto 29, 2014 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

El acontecimiento de la semana fue, a no dudarlo, la salida de la cárcel, tras 23 años de reclusión, de ese prócer de la patria llamado John Jairo Velásquez, que pasará a la historia con el sugestivo remoquete de Popeye.Si un extraterrestre hubiera aterrizado en Colombia esta semana habría quedado convencido de que Popeye es, como mínimo, un veterano general que tras estar años cautivo por el enemigo fue puesto en libertad. Mejor dicho, un héroe de la República. Esa fue la sensación que dejó el cubrimiento mediático que se le hizo a la excarcelación de quien fuera el sicario de sicarios de Pablo Escobar.Más de 50 periodistas apostados a la salida de la cárcel de alta seguridad de Cómbita esperaban expectantes que Popeye asomara la cabeza, para tener sus primeras palabras tras su liberación, ‘en vivo y en directo’. Tal como lo hicieron los acuciosos colegas cuando Íngrid Betancourt fue liberada en la Operación Jaque.Estoy convencido de que a los noticieros de TV. y a los programas matinales de radio les hubiera encantado tener la ‘chiva’ del reencuentro de Popeye con su madre y con sus familiares (novia no tiene porque tuvo que matarla, por orden del ‘Patrón’. Otra hazaña más).Además de ese ‘noviecidio’, los ‘méritos’ de Popeye para recibir semejante atención mediática son, según su propia confesión, haber matado con sus propias manos a más de 300 personas y haber participado en el asesinato de miles de seres humanos.La salida de la cárcel de semejante homicida despertó el mismo morbo entre los colombianos que exacerban series de televisión como El Capo, que ya va por su tercera temporada, y todas esas producciones en que son protagonistas los peores malandros de la vida real o de la ficción. Morbo nefasto que, por desgracia, da pie para que en el país se sigan reproduciendo delincuentes de esa catadura.Y es que los medios, sin la menor reflexión o autocrítica, terminan por convertir en un héroe, digno de emulación, a alguien que debe merecer el más unánime rechazo social. ¿Cuántos pelados de la Comuna 13 de Medellín no querrán seguir los pasos de Popeye al ver el ‘homenaje’ que los medios de comunicación le tributaron?En un país en el que la justicia sea seria, Popeye jamás hubiera salido de la cárcel; como mínimo hubiera recibido cadena perpetua. Pero aquí, en donde la justicia es tan veleidosa, hay que celebrar que este criminal permaneció casi un cuarto de siglo en la cárcel. Porque otros bandidos similares no solo no pagan un día de cárcel sino que además terminan premiándolos con una curul en el Senado.De todas formas, no le hallo ningún sentido que un delincuente de semejante calaña vuelva a la calle. Alguien con ese prontuario no puede arrepentirse de nada y nada bueno puede aportarle a la sociedad. Pero si a la comunidad no le aporta nada bueno que este personaje quede libre, me temo que al propio Popeye lo que más le hubiera convenido era quedarse entre rejas. En la calle no le auguro un futuro muy prometedor. Ya sabemos cómo suelen terminar estos personajes que tienen tantas deudas, y tantos deudos, pendientes.Lo que es indudable es que gracias a la irresponsabilidad de algunos medios de comunicación, Popeye salió por la puerta grande.

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