¿Año de la estupidez?

Noviembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por: Diego Martínez Lloreda

Los que votaron a favor del brexit en Inglaterra, por el No en el plebiscito en Colombia y eligieron a Donald Trump en Estados Unidos son unos estúpidos.Así los consideran, al menos, la gran prensa mundial, los intelectuales y los que integran ese engendro gaseoso que llaman establecimiento. Incluso mi admirado amigo y colega Alberto Salcedo Ramos no duda en afirmar en su cuenta de twitter que este es “El año de la estupidez política convertida en peste universal”. Pues con mucha pena con Alberto y con quienes consideran que este es el año de la “estupidez política”, he de decir que lo estúpido es calificar de una forma tan apresurada lo ocurrido en esas tres elecciones.Esos tres resultados electorales imprevistos tienen un común denominador: fueron presentados por la prensa, los intelectuales y el establecimiento como una escogencia entre el apocalipsis y el nirvana. El nirvana, por supuesto, era la alternativa que ellos consideraron correcta: el No al brexit, el Sí al plebiscito y Hillary Clinton. Y el apocalipsis, lo contrario.Ante semejante presión, en los tres casos el pueblo, que es menos pendejo de lo que creen esas élites arrogantes, optó por ejercer el mayor acto de independencia que tiene un ciudadano en una democracia: votar por lo que se le dé la gana. Pero no sólo lo hicieron como un gesto de autonomía. En los tres casos había razones para justificar el voto.En el caso del Brexit, el temor a perder privilegios alcanzados a sangre y fuego y la histórica tendencia de los británicos de marcar diferencias con Europa. En del plebiscito por la paz, a pesar de que yo voté por el Sí, los hechos están demostrando que quienes votaron por el No tenían sus razones para hacerlo. Y es probable que gracias al triunfo de esa opción, los colombianos al final tengamos un acuerdo de paz que no divida a la población sino que la una, y en condiciones menos ventajosas para las Farc.En cuanto al triunfo de Donald Trump, por muy sorpresivo que para muchos haya sido, escarbando un poco se encuentra que no fue tan absurdo. A los genios del ‘establishment’ gringo se les olvidó un pequeño detalle: la gente no elige al mejor presidente sino al mejor candidato. E ignoro que tan buen o mal gobernante resultará Trump, pero es indudable que fue mucho mejor candidato que Hillary.Mientras el ahora presidente utilizó un lenguaje cercano a la gente y conectó con el gringo común y corriente, Hillary, que padece una suerte de frigidez política, no pudo conectar con nadie. El mensaje que transmitió era que ella estaba tan preparada para ejercer la presidencia, que los americanos debían agradecer que resultara elegida.Pero lo que más incomodó a los gringos, como ocurrió con el brexit y con el plebiscito, fue la presión insoportable para que votaran por Hillary. Y que les quisieran vender la idea que si Trump ganaba el país se hundía.Lo peor es que las odiosas élites que creen saber lo que le conviene a la humanidad y que consideran que si la gente no hace lo que ellos dicen son unos burros, no aprenden la lección. Y en lugar de intentar entender que fue lo que sucedió en esos tres comicios y porque la gente actuó en contra de lo que ellos ordenaban, se contentan con la explicación simplista de que al mundo lo atacó una peste de estupidez.Frente a lo cual yo me pregunto, ¿quiénes son los estúpidos?Sigue en Twitter @dimartillo

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