¿Alianza o adhesión ?

¿Alianza o adhesión ?

Marzo 22, 2018 - 11:55 p.m. Por: Diego Martínez Lloreda

En vez de perder el tiempo descalificando los resultados de la Gran Encuesta, en la que Iván Duque aparece con el 40% de la intención de voto (muy por encima de sus competidores), los rivales del candidato del Centro Democrático deberían centrarse en fraguar una buena estrategia para tratar de evitar lo que parece inevitable.

Por ahora, los veo perdidos. No saben qué hacer ni para dónde coger. Y el único camino que les queda es unir fuerzas para evitar, al menos, que Duque gane en primera vuelta.

La Alianza que parece más cerca de concretarse, a pesar de los impedimentos jurídicos que existen, es la de Fajardo y De la Calle. Lo grave para ellos, es que son dos candidatos que andan de capa caída, el uno se desinfló y el otro nunca arrancó, y de acuerdo con las cifras de la Gran Encuesta entre los dos apenas sumarían el 11% de la intención de voto.

O sea que una eventual unión entre el candidato liberal y el de la Alianza Verde sería insuficiente. Con lo cual el único camino que les quedaría sería aliarse con Gustavo Petro. La suma de la intención de voto de esos tres, De la Calle, Fajardo y Petro matemáticamente los acercaría a Duque. Con lo cual esa eventualidad resulta atractiva.

El problema es que es una apuesta riesgosa y complicada. Lo primero que tienen que tener claro Fajardo y De la Calle es que tendrían que declinar su aspiración en favor de la del exalcalde de Bogotá. Eso es claro por varias razones. Primero, Petro supera con holgura en las encuestas a los otros dos. Y, además, ese personaje en su infinita arrogancia, no aceptaría ser segundón de nadie, ni mucho menos dar un paso al costado para favorecer a un tercero.

Mejor dicho, entre esos tres no puede haber una alianza sino una simple adhesión a Petro de De la Calle y Fajardo. Pero supongamos que estos dos pasen por encima de las evidentes diferencias que tienen con el exalcalde capitalino y, en su afán de frenar a Duque, adhieran a aquel.

El sacrificio podría resultar inútil: una alianza de este trío le sumaría adeptos a Petro. El ‘pero’ como advierte el sociólogo de la Universidad del Rosario Carlos Charry, es que “entre más sube la afinidad de algún sector del electorado con Petro, más se intensifica el voto de rechazo en su contra”.

La Gran Encuesta valida esa afirmación. En la más reciente medición, Petro ganó once puntos en intención de voto respecto a la medición anterior (Pasó del 11% al 24%). Pero, al tiempo, los que dijeron que nunca votarían por el hombre de la ‘Colombia Humana’ se dispararon (pasaron del 6% al 35%).

Esa es la gran paradoja de Petro. Entre más suma, más resta. Porque son muchos más quienes le tienen miedo que quienes simpatizan con sus tesis.

Ahora, de pronto para Petro, a lo Maturana, perder es ganar. Porque la alianza con Fajardo y de la Calle a lo mejor no le alcanza para llegar a la Presidencia. Pero sí para clasificar a segunda vuelta. En esa instancia, y lo reconocen antiuribistas furibundos como Daniel Coronell, el temor que causa Petro terminaría de catapultar a la Presidencia a Duque.

Pero Petro sabe que quien quede de segundo en esa vuelta se gana un cupo al Senado. Ese escenario, en el que él se mueve como pez en el agua, sería ideal para que el exalcalde de Bogotá proyecte su candidatura para el 2022.

No es descabellado que en eso esté pensando Petro con los coqueteos que le está lanzando a sus dos posibles adherentes. Aliados, diré.

Sigue en Twitter @dimartillo

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