Vice cognición

Octubre 08, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Porges

“Cualquier persona en condición de discapacidad podría gobernar… Les voy a informar lo que tuve y cómo mi motricidad ha mejorado y deben tenerlo en cuenta”. Angelino Garzón, octubre 3, 2012.El tema de la capacidad o incapacidad médica de un gobernante es delicado. El presidente del Senado ha pedido que se valore si el Sr. Garzón puede ejercer sus funciones constitucionales si así se requiriese. Esto ha sido controversial: se habla hasta de un “golpe de Estado” al vicepresidente. No sabemos mucho: el Sr. Garzón sufrió un accidente cerebrovascular en el hemisferio no dominante, dejando su capacidad de lenguaje intacta. Este es el hemisferio derecho en la mayoría de las personas. Este ACV ocurrió en el contexto de una enfermedad cardiovascular severa, lo que implica un alto riesgo de Deterioro Cognitivo Vascular (DCV), que puede incluir una Demencia Vascular. Por eso su evaluación es urgente y pertinente. El reto en este momento del caso particular del Sr. Garzón es que, como su ACV fue en el hemisferio no dominante, puede tener falencias cognitivas sutiles pero devastadoras, aparte de los problemas comúnmente observados en accidentes cerebrovasculares (parálisis o debilidad en mitad del cuerpo, dificultades en el campo visual de ambos ojos, dificultades al tragar, problemas de memoria, concentración y atención, etc). El cuadro clínico de un ACV en el hemisferio no dominante puede incluir dificultades sutiles en términos de la capacidad de autoexamen -como consecuencia del daño a su cerebro, el paciente cree que tiene muchas más habilidades, y que están mejor, de lo que verdaderamente están. Esto, en conjunto con desinhibición, impulsividad y disfunción ejecutiva, típicamente resulta en que el paciente intenta hacer lo que podía pero ya no puede. En casos severos, por ejemplo, un paciente con una parálisis absoluta en la mitad de su cuerpo insiste en levantarse de la cama, resultando en una peligrosa caída. En casos más sutiles, el paciente regresa a su trabajo demasiado pronto y resulta tomando decisiones catastróficamente erradas. Todo esto es particularmente difícil de medir porque los seres humanos estamos acostumbrados a hacer una valoración rápida de una persona basada en sus habilidades verbales. Como el lenguaje generalmente queda intacto, estas personas dan la impresión de estar funcionando un nivel mucho más alto de lo que realmente es. Esto, en conjunto con lo dicho anteriormente, resulta en que ellos frecuentemente hacen un muy buen argumento para una muy mala idea. Peor: pueden razonar bien verbalmente, hablar introspectivamente de su mala capacidad de autoexaminación, y acto seguido levantarse de la cama y caerse.En resumen: el asunto no es de motricidad sino de cognición. Él podría ejercer perfectamente desde una silla de ruedas. No podemos basarnos en lo que el Sr. Garzón dice -sus problemas, si los tiene, son sutiles. No podría ejercer con una disfunción cognitiva que impida la capacidad de tomar decisiones justas, apropiadas y a tiempo. Sólo una valoración de un doctor en neuropsicólogía y de un neurólogo, ambos con experiencia en la evaluación y tratamiento de estos problemas, usando pruebas especializadas que requieren de varias horas para aplicarlas, podrá determinar la situación actual del Sr. Garzón. Espero que la comisión médica incluya a estos dos especialistas y que se le dé el tiempo, espacio y discreción necesarios para hacer una valoración confiable y objetiva. *Carlos Porges es doctor en neuropsicología, especializado en ACV, trauma craneoencefálico, y medicina aeroespacial.

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