¿Somos Sonsos?

¿Somos Sonsos?

Enero 16, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Porges

Si no lo somos debemos serlo. Urgentemente. Por “sonso” me refiero a la Laguna de Sonso, cerca de Buga. Nos urge tomar pertenencia de ella -ser Sonsos- para detener la atrocidad ecológica que está ocurriendo allí en este instante. En las últimas semanas sujetos desconocidos han ordenado y financiado el trabajo de maquinaria pesada -más de 30 unidades- para drenar áreas de influencia de la laguna y adecuar el terreno para la agricultura. Han hecho diques, por un lado cerrando los canales por donde el río entraba y por el otro profundizando canales naturales por donde el río salía. En resumen, están vaciando la Laguna de Sonso.Todo esto es sin permiso -y bajo las mismas narices- de la autoridad ambiental de la CVC. Increíblemente, no se dieron cuenta de la presencia de docenas de retroexcavadoras y el inmenso cambio físico del terreno. Muchos ciudadanos alarmados enviaron fotos y videos a la CVC, sin reacción aparente. El miércoles 13 el noticiero 90 minutos emitió un valiente reportaje documentando estos hechos. El jueves 14 este periódico hizo lo mismo. Y mientras las autoridades “estudian medidas”, la atrocidad continúa sin freno.Este no es un tema baladí: La Laguna de Sonso es el último -léase bien- el último humedal que queda en el valle geográfico del río Cauca. Los humedales son el gran filtro natural que limpia agua, y la madrevieja del río una protección contra inundaciones. Allí se ganan la vida muchos pescadores humildes. Allí llegan miles de aves migratorias a pasar el invierno. Sonso es, además, un imán para observadores de aves. Es de las salidas de campo más populares entre los asistentes al BirdFair de Cali, cuya segunda edición empieza el próximo 11 de marzo. Vienen de Europa, Norte y Suramérica y hasta de Australia para participar de esta feria. Como ya lo expuse en estas páginas (http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/carlos-porges/circulo-birdtuoso), el turismo avifaunístico es global, sostenible y practicado por personas de gran poder adquisitivo. Dejan plata no sólo en los hoteles y restaurantes de la ciudad sino en las manos de los campesinos que apoyan la biodiversidad, lo que a su vez motiva a más campesinos a cuidar sus bosques y animales. El gobierno, al ver el impacto económico generado por este turismo, se motiva para establecer políticas destinadas a proteger los ríos y bosques, lo que a su vez garantiza agua para Cali. En resumen, este ciclo ‘birdtuoso’ deja plata, paz y agua. Exactamente lo que precisamos.Qué triste que un ave migratoria llegue exhausta desde Canadá y en vez de agua se encuentre un atarbán en una retroexcavadora. Qué vergüenza confesarle al turista australiano que el tesoro que vino a ver ahora abulta más la billetera de un codicioso. Que frustrante el autismo de la CVC.Uno mi voz, urgente, para que las autoridades no sólo detengan esto ya mismo, sino para que se castigue drásticamente a los antisociales que han financiado este atropello.

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