¿Movilidad?

¿Movilidad?

Mayo 06, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlos Porges

La alcaldía promulga la idea de que “la movilidad es vital”. Claro: Cali inmóvil es inviable. Pero la incoherencia entre lo que el gobierno dice y lo que hace es evidente en el caos vial diario. Hay muchos ejemplos, unos grandes y otros pequeños. Escojo cuatro:El más obvio es el MÍO, fracasado por que muchos de sus mismos empresarios le hacen conejo al sistema aprovechando la laxitud gubernamental. Les convienen aguas revueltas porque en ellas, con competencia desleal, pescan los millones que en últimas pagamos los que contribuimos impuestos. El ejemplo del MÍO, en grande, contiene en su seno la semilla de una mentalidad perversa que reverbera en ejemplos mas pequeños: es la mentalidad de que la conducta prosocial importa menos que el “como voy yo”. Esta mentalidad trasciende estrato y educación. Ejemplo: las señoras que venden mazorcas en la Circunvalar, en hora pico. Esta es una vía arteria, pero la gente se detiene -sobre el aviso que prohíbe estacionar- a comer. Con un carril bloqueado, los trancones son épicos y los accidentes frecuentes. He sido testigo presencial de tres accidentes allí, sólo en el mes pasado. Un poco más abajo los agentes de tránsito no pueden hacer nada, maniatados por leguleyadas. Otro ejemplo: la persona que bloquea con su camioneta todo el carril de una vía nacional (la vía al mar, por ejemplo) conduciendo lentamente para escudar la bicicleta en la que típicamente se ve a papi sudando su vana crisis de edad media. Entorpece la movilidad, crea trancones, e incentiva a que conductores frustrados sobrepasen peligrosamente. Claro que debería haber un carril seguro para bicicletas, pero el que el gobierno no haga su trabajo no le da derecho a que vani-papi se apodere de la vía.Otro ejemplo: el sujeto que suplanta a la autoridad y funge de guardia de tránsito. Con pito y todo, detiene el flujo de un carril y le da vía a otro. Esto se ve a diario al frente de la iglesia de Terrón Colorado. Repito: un individuo detiene el tráfico en una importantísima vía nacional simplemente porque le da la gana. Lo triste es que el colombiano tiene tan bajas expectativas de su gobierno que acata las órdenes de este atorrante. Uno más: el regreso de las zorras a la ciudad. Es extraordinario que después del esfuerzo tan grande que se hizo por sustituirlas por vehículos motorizados, la autoridad tolera la presencia de estos vehículos de la crueldad. El alcalde considera prioritario -correctamente- el fomentar el empleo. Anunció que relajaría la aplicación de las normas de tránsito para no entorpecer el devenir de la ciudad. Respetuosamente le sugiero que la macrosolución que genera empleo de calidad a largo plazo está en la creación de una ciudad competitiva a donde nuevas empresas lleguen a invertir. Para ello, la movilidad es requisito sine qua non. Lo único que frena al ególatra del ‘como voy yo’ que impide la movilidad es el castigo severo a la violación de las normas. ¿Por qué? Porque el caleño responde al dolor de su billetera, no al dolor de su ciudad.¡Como hace de falta Hadad!

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