Educación y autoestima

Educación y autoestima

Febrero 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Porges

Usted se equivocó votando por Abadía. ¿Ese voto suyo fue por ignorancia o por apatía?“No sé y no me importa”.Para que ésta no sea la respuesta que escuchemos del vallecaucano común y corriente después de las elecciones del 2011, debemos luchar contra la ignorancia y la apatía. La ignorancia y la apatía son endémicas en muchas democracias, pero eso no las hace aceptables. Menos aún cuando tanto está en juego. Para contrarrestar la ignorancia en el elector no nos queda sino educar, entendido esto como el enseñar no sólo los temas pertinentes hoy sino también recordando lo que ha pasado recientemente. Contra la apatía, hay que reforzar nuestra autoestima. Contra la ignorancia, recordemos estos hechos recientes cuando la gente que desea gobernarnos -tan bien organizada como inescrupulosa- nos susurre melifluas, pero mendaces promesas de campaña en el oído. Ellos han logrado, a saber: emascular la CVC, escoger candidatos inhabilitados a contralorías, financiar la autopublicidad en vez de los desayunos escolares, regalar millones de botellas de aguardiente de la ILV para emborrachar votos, mantener la miseria cotidiana del Pacífico vallecaucano a niveles haitianos, descertificar al Departamento a punta de incompetencia fiscal, destruir Zaragoza y mil sitios más, y establecer un Sanandresito virtual donde favores, votos, puestos y privilegios están a la venta. Parte de esto guiado por el oscuro oráculo de La Picota, sitio de descarada peregrinación para muchos. Y para rematar, dos de nuestros senadores, uno conservador y la otra del partido de la U, a quienes ingenuamente atribuíamos más seriedad como nuestros representantes, recientemente le coquetearon a estas mismas personas apenas vieron que les podría convenir.Estos son sus logros. Visto así, es evidente que votar por ellos va en contra de nuestros intereses; pero, ¿y qué hacer con el elector apático?Contra la apatía, lo mejor es la indignación que viene de entender que me merezco más, como ser humano, como valluno y como colombiano. Por ejemplo, me merezco que mis impuestos sean invertidos juiciosa y responsablemente, que el funcionario de la CVC sea experto en la conservación y el ambiente, no en la contratación ferviente y que mis gobernantes sean pulcros y eficientes. Me merezco el derecho a caminar por la calle sin temer por mi vida. Me merezco tener una oportunidad justa para trabajar y mejorarme. Me merezco que en el sector privado los intereses regionales primen sobre los personales, para que por fin se escuchen voces unidas desde acá y no sólo desde la costa Caribe o de Antioquia. Si nos encargamos de recordarles a nuestros conciudadanos sobre lo que hicieron estas personas con nuestro Departamento, y comunicamos la sencilla, pero poderosa idea de que nos merecemos mejor -mucho mejor- tendremos un chance de cambiar nuestro futuro. Los valores, ahora más que nunca, deben primar sobre las personas o los partidos. Seamos fieles sólo a los ideales de honestidad, competencia, seriedad y autoridad. Vengan de donde vengan.

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