Venezuela, ¿está Maduro?

Venezuela, ¿está Maduro?

Abril 17, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Cuartel, convento, universidad. En aquellos tiempos se dijo: Venezuela un cuartel, Ecuador un convento y Colombia una Universidad. Sigue teniendo algo de cierto en cuanto a Venezuela y Colombia porque el Ecuador de Correa sacó las uñas para amordazar las libertades. Si uno recuerda nuestra vieja historia comprobamos que el “bravo pueblo” venezolano, desde los tiempos de Chávez, volvió a ser bravo y armado hasta los dientes. Tal vez contra Colombia e, ingenuamente, contra “el imperio” gringo.Su segunda madre patria cubana le ha exacerbado la agresividad en forma directa y a través de sus milicianos disfrazados de médicos, asesores y educadores. Colombia, nuevo mejor amigo pero, sin duda, Cuba su viejo mejor amigo.2. El olfato chavista. Chávez, sin duda un líder especial, intuitivo, carismático y atrevido (su ignorancia infinita lo llevó a la audacia infinita). Yo pienso que nunca gobernó ya que se limitó al show, al eterno discurso cantado, al embrujamiento y deslumbramiento popular aprovechando que allá, todavía hoy, van de lo pintoresco a lo ridículo. Lo grave es que la gente le caminara a ese despotismo farandulero: el pueblo hambriento disfrutaba las dádivas sin sentir la opresión del silencio y las cadenas. No se puede negar el olfato chavista cuando desmanteló la politiquería, la corrupción, la banalidad y los abusos de una clase política que ya olía a muerto. Claro: la sustituyó por otra corrupción, desgobierno y abusos con respaldo en la tiranía armada. De Guatemala a Guatepeor. Que lo digan las cifras de inflación, de desempleo, de ausencia de comida, de negación de la producción, de expropiaciones confiscatorias, de inseguridad, incluso de petróleo en baja con una Pdvsa hacia la obsolescencia, y de petróleo regalado a sus socios políticos comprados en cómodas cuotas de barriles diarios, mensuales y anuales. Pero hay un hecho cierto: cuando Chávez se hizo amo y señor tenía el camino despejado por las viejas e ineptas castas anteriores. Venezuela, pues, era un país ‘maduro’ para caer en el abismo de la satrapía. 3. Pero Venezuela está de regreso. Para revivir, Venezuela necesitaba la desaparición de Chávez y la unidad de sus opositores. Ya nuestro vecino no está ‘maduro’ para seguir al Dios, al Cristo, al redentor, al pajarito mágico, al espectro que quiso ganar, como el Mio Cid, después de muerto. Pasaron de un chafarote arrogante y megalómano a un ‘conductor’ (al parecer con deudas con el bachillerato), que se dice su “hijo” clonado.¿Quién realmente, ganó las elecciones en Venezuela? ¿Alguien puede suponer, de buena fe, que Maduro obtuvo la presidencia por 300.000 escasos votos con todo el gobierno, la Fuerza Armada, la Asamblea (Congreso) Nacional, el Consejo y el sistema electoral, las milicias y comandos armados, los medios de comunicación (salvo algunos de los escritos). El cadáver aún caliente y hablante y sobrenatural de Chávez, las misiones anestesiadas de asistencialismo? Mientras Diosdado Cabello reconocía una implícita derrota (la llamó autocrítica) daba grima ver al platanote Maduro ante una presidenta del consejo electoral que si no media 1,40 m. estaba arrodillada.

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