Un alcalde Guerrero

Junio 11, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Una buena persona. ¿Qué se necesita para bien gobernar? Unos traerán todo tipo de ideas mágicas, de orden económico, social, ambiental y físico para alcanzar la anhelada estrella en el horizonte. Todo eso es cierto pero se necesita una condición sine qua non. Lo que Aristóteles nos enseñó desde hace tiempo es lo siguiente: “Un Estado es mejor gobernado por un buen hombre que por una buena ley”. Guerrero es, ante todo, una buena persona. Buena persona sin dejar de ser buen Guerrero. Sin ese presupuesto nada funciona. Partiendo de allí, siguen el buen ejemplo para todos, la transparencia, la seriedad, la buena intención, el control justo, el arreglo de la casa, la disciplina social, la búsqueda del bien común olvidando el bien propio.2. El buen olvido. La primera gran consecuencia del gobierno de una buena persona como Guerrero ha sido el sano olvido. Por muchos años vivimos en la desesperanza y casi en el desespero: de allí no saldríamos, tocamos fondo, no creíamos ni confiábamos en nada ni en nadie. Guerrero logró colocarnos en un nuevo aquí y ahora. Nos sacó de un pasado oprobioso en el que habíamos quedado mudos, sordos, hasta ciegos (y que me excusen los que padecen alguna discapacidad. Las discapacidades deben ser la excepción, no la regla general, y ese fue el estado en el que todos vivimos por varios años, demasiados años, tristes años, torpes años.) En medio del odio y el desprecio proverbial hacia lo público, nos habíamos acercado al abismo. Pero la sola irrupción de un hombre bueno, además capaz, visionario, experimentado, serio y honesto, desprovisto de ambiciones subalternas, además ya graduado de todas las posiciones, títulos y experiencias, nos devolvió la fe en nosotros mismos. La formación de capital social se concreta en un mágico vocablo: confianza. Con confianza lo recuperamos todo, sin ella lo perdemos todo. Guerrero nos ha permitido volver a mirar lo público sin la desconfianza ancestral. Ya se puede ir a la Alcaldía con fe y con la seguridad de encontrar y estrechar manos limpias.3. El bien común. Cuando todo se enfoca al bien común se cumple la esencial razón de ser del Estado. El Estado, la sociedad, el derecho tienen por fin propio el bien común. Bien común es el conjunto de condiciones sociales que permiten a cada quien realizar los bienes propios de su naturaleza en cuanto seres humanos.Me puse a mirar todos los aspectos de esta Administración, las diversas Secretarías y dependencias, el conjunto de sus funcionarios, los proyectos centrales, las iniciativas de futuro, el horizonte trazado y respiré tranquilo. Como cuando se respira en cuatro tiempos. Como cuando se medita y se invoca y repite un mantra de luz.4. El paso siguiente. En otra ocasión hablaremos de las cosas concretas, de las realizaciones específicas. Hoy se trata de invocar la necesidad de pensar muy bien quién debe continuar la tarea. No podemos regresar al pasado oscuro. Este ha sido un Alcalde Guerrero cuya lucha debe ser continuada. Vamos buscando nombres porque, pasada la campaña presidencial del próximo domingo, se nos aproxima la búsqueda de nuevo Alcalde. A encontrar el hombre justo. Entre tanto, el 15 de junio a votar. Somos libres en democracia: nada de abstenciones.

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