Tercera guerra mundial

Tercera guerra mundial

Noviembre 25, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. Horror al terror. La paz en Colombia es impostergable. Tome cualquier publicación, estudio o documental. En todas partes aparecen las Farc como uno de los grupos terroristas más antiguos, grandes y consolidados del mundo. Le calculan ingresos por más de US$1.000 millones al año. Narcotráfico, extorsión, secuestro, hurtos. El 78% es narcotráfico. Esto tiene que acabarse. Entiendo el escepticismo de muchos en relación con el actual proceso. Dicen: en la delincuencia organizada nunca hay espacios vacíos; si las Farc se hacen a un lado vendrá un ELN fortalecido y florecerán las Bacrim y las nuevas formas de terror. Agregan que los 10.000 y más que se sometan no encontrarán espacios sociales y laborales de reinserción. Así crecerán como espuma otras feroces organizaciones. Ellos no saben hacer otra cosa. El ideal es que el proceso de paz cobije a todos y prevenga males peores. En todo caso esta es la cuestión: hay que empezar por cortar la cabeza: si las Farc entran por el aro ya habremos comenzado un proceso de civilidad y de civilización que debe prevenir a los demás terroristas y delincuentes organizados. Los que no ingresen a la paz padecerán las consecuencias frente al Estado. Sé que la dificultad está en el cómo y en el hasta dónde. Intentemos lo que resulte posible. Y que todo sea por la salvación nacional. La situación actual, con más de cincuenta años de desangre, no resiste más. Aprovechemos que las Farc están viejas, cansadas, diezmadas y con aparente buen ánimo de que cese la horrible noche, incluso para ellos mismos.2. Guerrilla agotada. Por fortuna, nuestras guerrillas han sido locales. Su tema no trasciende nuestras fronteras. Si bien han tenido asesores ocasionales de la ETA y de Al Qaeda, su aspiración se concreta al poder nacional. No hay elementos religiosos ni radicalismos universales. En conclusión: si no lograron tomarse el poder por las armas de nada les sirven ahora tales armas. Su agenda está agotada y frustrada.3. ¿Tercera guerra mundial? Hoy existen otras organizaciones globales. No es claro ni concreto lo que buscan. De hecho la mayoría de islamistas es pacífica, incluso virtuosa. Rechazan pacíficamente los radicalismos. Pero existen unos orates que pretenden el cielo calumniando, deformando, pisoteando los postulados profundos de su propia religión. El papa Francisco ha prevenido acerca de una tercera guerra mundial. Este es ya un tema de academias y politologías. Todo es turbio. No hay un mismo por qué ni un mismo cómo. Son disparos al viento y brutalidades sin fundamento. Boko Haram, en Nigeria. Lashkar-e-Toiba en Pakistán, Al Qaeda, el Talibán en Afganistán, Isis o Estado Islámico, Hamas, Hezbolla, Tigres Tamiles, en fin. Y esta locura en ocasiones es de locos contra locos, contra ellos mismos. Los une la idea obsesiva de destruir Occidente: Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, de enterrar el cristianismo, de eliminar el ‘otro Dios’, de vengar las conquistas y coloniajes en Asia y África. Estas grandes naciones, que abusaron, es cierto, hoy instauraron la libertad y reaccionan en legítima defensa de sus gentes, sus principios y valores. “Estamos en guerra”, dicen para preservar el bien. Los extremistas están en guerra, dicen, “para destruir el mal”. Una tercera forma de acabar el mundo.

VER COMENTARIOS
Columnistas