Sangre azul

Sangre azul

Febrero 22, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

1. ¿Quiénes son godos? Le dediqué muchos años, folletos y libros a descubrir lo que significa ser conservador. La verdad es que hoy hay más conservatismo que Partido Conservador, como decía Álvaro Gómez. Este es un país conservador en el cual muchos que votan Liberal, Cambio Radical y Partido de la U, nos acompañan en las ideas fundamentales. Frente a las ideas conservadoras existen pocas alternativas: los liberales que se autodenominan socialdemócratas, uno que otro verde (la mayoría más que verdes son azules), los del Polo (que hoy parecen en vías de extinción). De hecho, a nivel internacional los conservadores son liberales y viceversa pero, a mi parecer, las ideas, ¡perdón!, son esencialmente conservadoras en lo filosófico, lo económico, lo social.2. ¿Qué es el Partido Conservador? Ahí sí me declaro completamente perdido. Fuimos “la fuerza que decide” y ahora ni tenemos fuerza ni nada decidimos. El gobierno Santos nos ha dotado de excelentes ministros en importantes carteras (Relaciones Exteriores, Hacienda, Agricultura, Minas y Energía), pero nunca, en la actual Mesa de Unidad, se reivindica ninguna iniciativa como conservadora: allí no somos, estamos.Se nos anuncia ahora una reingeniería del partido, pero todo indica que vamos a seguir siendo los mismos con las mismas ya que faltan grandes líderes a quienes les luzca y no les pese la bandera. Los jefes de verdad, qué se hicieron? Nuestros votos están esparcidos en manos de algunos dirigentes regionales sin audiencia nacional. De hecho, en Bogotá, que es el cerebro del país y el tercio de los votos, no existimos. Y en las grandes ciudades, que son el faro y brújula de la orientación general, no registramos. Hoy, en síntesis, somos la suma de algunos cabos sueltos.3. ¿Y en el Valle? En esta región de insolidaridades, somos una sumatoria de grupúsculos. Por supuesto, ni hablamos ni nos escucha nadie y, por ello, no pesamos nada ni somos nadie en cuanto partido.Recuerdo los esfuerzos fallidos para que las huestes ‘lloredistas’ y ‘holguinistas’ conformaran lo que sería la organización política más importante de Colombia, incluidos todos los partidos: en lo cuantitativo y en lo cualitativo. No se pudo y hoy existen diversos matices que más que ‘lloredistas’ son organizaciones personalistas, y que más que ‘holguinistas’ son microorganismos. Y, lo peor, no conviven ni coexisten: se muestran los dientes y se destruyen mutuamente.Guardo la ilusión de que renazcamos de entre las cenizas. ¿La fórmula? Además de refuerzos conceptuales que hoy no existen, tengo en mente dos o tres dirigentes que, si unieran fuerzas, podrían arrastrar a todas las demás miniempresas conservadoras. No digo nombres para no excluir a nadie. La clave estaría en que se juntaran quienes tienen opinión y audiencia en las ciudades grandes con los que disponen de maquinaria para la provincia. Uno, más uno, más uno, podrían sumar decenas de miles. Se trataría de liderar este Departamento debilitado y de ser una voz respetable en el concierto nacional del partido (donde no sonamos), y en el país político global (donde no existimos). Habrá que conciliar, transigir y renunciar para que se dé un gana-gana. Para intentar tener de nuevo no sólo conservatismo sino, además, Partido Conservador.

VER COMENTARIOS
Columnistas