Rodrigo Lloreda: píldoras

Rodrigo Lloreda: píldoras

Febrero 27, 2018 - 11:35 p.m. Por: Carlos Mejía Gómez

Sala permanente. El pasado viernes asistí en la Biblioteca Departamental a la inauguración de una Sala-Exposición permanente sobre la vida y obra de Rodrigo Lloreda Caicedo, ‘el vallecaucano del silgo XX’. Nada más justo. Siempre he sostenido que Rodrigo fue la persona más importante de esta región.

Vieja amistad. 1) En la Universidad. Allí formamos un grupo en materia política y social. Años 60. 2) A Hugo Palacios y a mí nos nombró examinadores de tesis de su grado, siendo compañeros. 3) ‘Colombia joven’ fue una columna donde escribíamos, uno por día, el propio Lloreda, Luis Carlos Galán, Hugo Palacios y yo, entre otros. Comenzamos a escribir en este diario desde hace más de 50 años. 4) Rodrigo y yo nos fuimos luego, de pueblo en pueblo, a integrar el ‘rodriguismo’ (‘lloredismo’), comando de juventudes, directorio conservador. Adolescencia inquieta.

Varios pasos. A los 23 años, Lloreda fue secretario de Gobierno Departamental. Hicimos llave, yo como primer director de Planeación. Pasó a la gerencia de El País. Sucedí a Rodrigo en la Secretaría de Gobierno y cerramos una unión política muy sólida. En 1968 (26 años) fue nombrado gobernador del Valle. También lo sucedí entonces en la gerencia de este diario. Fue padrino de mi matrimonio. Rodrigo fue concejal y le dio lustre a la institución. Tiempos después, Rodrigo fue director de El País en tres ocasiones y Premio Simón Bolívar, homenaje ‘a una vida’.

En la política. Lloreda se disparó a nivel nacional. Fue un joven senador de la República durante cuatro períodos, desde 1974. Presidente del Directorio Nacional Conservador a los 40 años. Con la Cruz de Boyacá, sin llegar a los 40, asumió el Ministerio de Educación. Recuerdo bien: poco después me pidió que lo sustituyera en el Senado de la República: con lágrimas, me dijo que viajaría a Nueva York por la operación de su hijo Kiko, con un cáncer en la cabeza del fémur (Kiko siempre fue su clon). Poco después fungió como ministro de Relaciones Exteriores y fue elegido designado a la Presidencia, apenas cuarentón.

De allí pasó a la Embajada de Estados Unidos. Ante su viaje, me propuso para director del periódico pero no se pudo (confidencial). Lloreda hizo parte luego de la Asamblea Constituyente que dio a luz nuestra actual Constitución del 91. Fue candidato presidencial en el año 1989 sin mucha suerte. Su esposa María Eugenia y yo le advertimos los riesgos de confrontar a Luis Carlos Galán (y luego a Gaviria). No hubo suerte en esa contienda y queda un reclamo pendiente a Álvaro Gómez con su Movimiento de Salvación Nacional. Nunca creí (como muchos) que fuera tibio el apoyo del expresidente Pastrana. Me consta de una fórmula posterior (que yo mismo le transmití): Andrés Pastrana candidato, Rodrigo Lloreda, jefe único del conservatismo. Rodrigo la descartó.

Regresó a Cali, silenciosamente. Andrés Pastrana, ya presidente, lo designó ministro de Defensa. Los generales lo tuvieron como el mejor ministro de la Historia. Su renuncia al cargo fue dolorosa. Luego debió atender a su enfermedad hasta que el cáncer ‘le ganó la batalla’, a los 57 años. Hubiera podido ser presidente de haber sobrevivido para ser candidato en lugar de Noemí Sanín. Estas son sólo píldoras que siempre he querido ampliar en un libro. Rodrigo: RIP. Estrecho abrazo a su familia.

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