¿Perro de abajo?

opinion: ¿Perro de abajo?

Un perro evita que otro más fuerte y fiero lo ataque permitiendo...

¿Perro de abajo?

Enero 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlos Mejía Gómez

Un perro evita que otro más fuerte y fiero lo ataque permitiendo que éste se le ubique encima en posición dominante. Los psicólogos Gestalt hablan de una situación “perro de arriba, perro de abajo” para describir una relación sometedor-sometido. En los tiempos de Uribe, Colombia nunca actuó como perro de abajo, como sometido. Debe aceptarse que su altivez condujo a enfrentamientos con rivales feroces: cuando esto ocurre, ambos perros suelen resultar con graves heridas de cuerpo y de alma. Con Santos la situación es aún incierta. Es bueno “hacerse pasito”, al estilo boyacense: evitar pugnas, conciliar, transigir, negociar y evitar conflictos. Para que las relaciones no se deterioren hacia adentro y hacia fuera a veces hay que tragar sapos y culebras y volverse ciegos, mudos y sordos. Nos ha ocurrido, por ejemplo, con el presidente Chávez, de Venezuela. Llegamos, incluso, a convertirnos, de repente, en sus nuevos mejores amigos.Sin embargo, ¿a qué costo? Pienso, por ejemplo, que a Uribe se le ha ido la mano en pendencias que no le favorecen, en hablar y responder más de la cuenta pues somos amos de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras. Pero, ¿qué ocurre con el extremo contrario? Es importante que el amor chavista no erosione nuestra dignidad.Pensándolo y sin decirlo, Chávez parece condicionar las relaciones políticas y comerciales con Colombia a nuestro silencio mudo acerca del refugio de guerrilleros en su patrio suelo; a que renunciemos a la presencia gringa en nuestras bases militares; a que concurramos a Unasur como chicos aconductados; a que lo acompañemos en un proceso de erosión de la OEA en beneficio del Alba; a que nuestras relaciones con los gringos sean menos protagónicas; a que ignoremos procesos hacia la dictadura como las restricciones a las libertades esenciales, al disenso y a la libre opinión; a que se persiga, sin fórmula de juicio justo, a quienes se oponen a sus designios; a que no nos molesten las mayorías democráticas sometidas al imperio dominante en la Asamblea Legislativa; a que no nos demos por enterados de la ley habilitante que delega en el gobernante la función legislativa. Claro que no somos perros de abajo, como tal vez quisiera nuestro vecino. Pero, acaso, ¿él no estará pretendiendo actuar como perro de arriba?Nos llegó una coyuntura crucial: ¿qué va a ocurrir en el Consejo Permanente de la OEA cuando el señor José Miguel Insulza, su actual secretario General, plantee oficialmente, como lo ha sugerido, que la ley habilitante instaurada recientemente en Venezuela resulta “completamente contraria a la Carta Democrática Interamericana”?. Se pueden anticipar la reacción violenta de Chávez no sólo contra el señor Insulza, como ya ha ocurrido, sino contra la OEA misma y una febril actividad diplomática previa ante los países miembros a fin de lograr solidaridades. ¿Cuál será la posición de Colombia en esta complejísima materia? ¿Seremos solidarios con nuestro nuevo mejor amigo o defenderemos la Carta Democrática de los países americanos? No se trata de mostrarnos los colmillos ni de actuar como perro de arriba. Pero es de esperar que tampoco actuemos como perros de abajo.

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